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Una esperanza para Beatriz

La Sala de lo Constitucionalde la CSJ admitió la demanda de amparo presentada por el apoderado legal de Beatriz, solicitando se autorice practicarle un aborto terapéutico, considerando que sufre de lupus, tiene problemas renales y que la criatura que espera no tiene cerebro, ni posibilidades de sobrevivir fuera del útero materno. La ministra de Salud, Dra. Rodríguez garantiza que el Sistema de Salud está listo para realizar el aborto, y sólo espera el respaldo legal de la CSJ para que los médicos que realicen el procedimiento no tengan posteriormente responsabilidad penal.

El asunto reúne todos los elementos necesarios para el más dramático drama, o culebrón, televisivo: una joven madre, con un pequeño hijo de un año, con un embarazo de alto riesgo, una criatura sin posibilidades de vivir, que pone en serio peligro la vida de su madre, quien padece de lupus y de insuficiencia renal. Más que suficiente como para generar manifestaciones masivas, de grupos feministas pro aborto, para exigir su legalización.

Oportunidad excelente para atacar de manera virulenta, a los que se oponen al aborto por considerarlo un crimen, y que luchan por proteger la vida, tildando sus argumentos como salidos de las cavernas, ya que la única opción es matar a la criatura no nacida. Es la cultura de la muerte que no acepta que quienes defienden la vida, tienen fuertes razones para luchar por ella.

La Fundación Sí a la Vida y la Asociación de Bioética de El Salvador, han dado un rayo de luz y esperanza a esta situación tan delicada. El Dr. Carlos Mayora Escobar, experimentado ginecólogo que durante muchos años de ejercicio profesional se ha ganado la admiración y el respeto de sus pacientes y colegas, y ha sido acreedor de diversas distinciones internacionales, ha expresado su criterio en esta situación: La paciente tiene en este momento 19 semanas de embarazo, pero al cumplirse la vigésima semana, los médicos en el Hospital de Maternidad pueden proceder a practicarle un parto inducido, ya sea por vía vaginal o por cesárea, y que la criatura morirá a los pocos minutos de nacida. El médico asegura, que si la paciente está siendo bien atendida y cuidadosamente vigilada, monitoreando sus constantes vitales, en el Hospital de Maternidad, el parto inducido es perfectamente viable.

Este procedimiento, salvaría a Beatriz de la situación de riesgo en que se encuentra, sin tener que someterla a un aborto, que aunque se adorne con el apellido de terapéutico, sigue siendo un crimen, contra una criatura indefensa, que aunque no tenga cerebro, vive en el claustro materno, es hijo de Beatriz, es hijo de Dios, y tiene derecho a vivir, las pocas semanas para las que Dios determinara su existencia, porque tiene una misión que cumplir en la Tierra.

Llama la atención la inmediata reacción de las autoridades de salud, asociaciones pro derechos humanos, y el sistema de NU en El Salvador, exigiendo se practique el aborto a Beatriz, para proteger su derecho a la vida, olvidando que también su hijo no nacido lo tiene. Para lograr su propósito, las autoridades de salud han decidido blindar toda información relacionada con este caso, centralizándola en el despacho de la ministra, impidiendo que el director del Hospital de Maternidad pueda dar explicaciones al respecto. ¿Temerán que la población se entere que hay mejores opciones, como las propuestas por Sí a la Vida y la Asociación de Bioética? Parece que pretenden usar a Beatriz mediante el sentimentalismo y la compasión, para obtener la legalización del aborto.

*Columnista de El Diario de Hoy.