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Una decidida alianza por la prosperidad de nuestra gente

El lanzamiento del plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte que hicieran los presidentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, la semana pasada en la capital de los Estados Unidos de América, refleja un claro compromiso trinacional por responder a una situación que, por décadas, ha estado presente en nuestros territorios.

El repunte en la migración de la niñez y la juventud, de manera irregular y no acompañada, puso de manifiesto la urgente necesidad de buscar soluciones más allá de la coyuntura, pensando en el mediano y largo plazo, para desalentar esos flujos migratorios hacia los Estados Unidos, que durante años han sido motivados por una multicausalidad que abarca factores tan diversos como la falta de oportunidades de desarrollo en los lugares de origen, la inseguridad y la siempre tan anhelada reunificación familiar.

Se trata, sin duda, de un problema sumamente complejo, pero que, con la buena voluntad de los tres gobiernos del Triángulo Norte centroamericano, estamos en el camino de abordar con el enfoque más integral posible, conscientes de que solo sumando esfuerzos lograremos dar respuesta a este desafío común.

Desde que los presidentes nos mandataron avanzar hacia la concreción de una propuesta que persiguiera ese fin, los equipos de trabajo nos concentramos en elaborar un plan que identificara las áreas que debían ser abordadas de manera prioritaria. Particularmente, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, junto a otras dependencias del Gobierno y nuestras instituciones homólogas de Honduras y Guatemala, realizamos una intensa labor para plasmar esa visión en el documento presentado el pasado viernes.

Atendiendo entonces las múltiples dimensiones que comprende la migración irregular, construimos, con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una propuesta con lineamientos y acciones muy concretas para enfrentar el problema. Así, el plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte establece cuatro pilares fundamentales de trabajo: desarrollo productivo, inversión en capital humano, seguridad ciudadana y fortalecimiento de la institucionalidad local.

A través de ellos, pretendemos generar las condiciones para que, por un lado, crezca la inversión en las comunidades de origen de la población migrante y se generen empleos de calidad, al tiempo que se promueva también una mayor vinculación entre la oferta educativa y la demanda laboral. Por otro lado, buscamos fortalecer los programas de prevención de la violencia y de eficacia policial, y reforzar asimismo los mecanismos de transparencia y lucha contra la corrupción de los tres Estados, así como elevar su capacidad financiera.

Se trata de una apuesta ambiciosa, pero viable, dada la entera disposición de nuestros países para canalizar los recursos que sean necesarios para esta iniciativa, que concebimos como un complemento de lo que ya estamos realizando en el marco de nuestros planes nacionales de desarrollo.

Como expusieron nuestros presidentes en su visita a Washington, estamos con la plena determinación de poner en marcha esta alianza. Pero para ello será esencial contar además con el acompañamiento de la comunidad internacional y el empresariado, que desde ya nos han comenzado a expresar su respaldo.

No solo el Gobierno de los Estados Unidos ha externado su compromiso de apoyarnos, sino también el sector privado, presente en el lanzamiento del plan, ha manifestado ya la importancia de implementarlo y su interés de integrarse a este esfuerzo.

Sepan que, de nuestra parte, existe igualmente la entera voluntad de trabajar de la mano, con transparencia y eficacia, buscando siempre el mayor bienestar para los salvadoreños y salvadoreñas, especialmente para nuestros niños, niñas y jóvenes. Sumémonos todos, pues, a esta decidida alianza por la prosperidad de nuestra gente.

* Ministro de Relaciones Exteriores.