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De una cubana por nacimiento y salvadoreña de corazón

i tienes entre 18 y 30 años, debes leerme. Y si eres joven de espíritu, también. Porque quiero preguntarte primero ¿Amas a tu Patria? Porque yo amo la mía, y también la tuya.

Quiero contarte que cuando voy por la carretera o paso por algunos de nuestros pueblos y ciudades, y veo esas banderas rojas --ahora con letras blancas, que antes fueron negras-- se me pone la carne de gallina, o como también decimos "los pelos de punta". Y si me preguntas ¿por qué? Te diré que porque vuelven a mí los recuerdos, y muchos recuerdos sumamente dolorosos.

Recuerdo que siendo niña salí al borde las carreteras, de mi Cuba natal, a dar la bienvenida a un montón de hombres de trajes verde olivo, barbados y con pañuelos rojos al cuello: bajaban victoriosos de la Sierra Maestra porque habían derrotado al tirano.

Pero también surge entre mis recuerdos, el rostro de papá lleno de preocupación, la abrupta separación de mis hermanos mayores, para salvarlos de que los "alistaran" en el ejército. Y que luego, también se marchó papá. Recuerdo con tristeza, que de la noche a la mañana, les quitaron a mis papás todo lo que tenían, y que se lo habían ganado con el sudor de su frente, que nadie se los había regalado ni tampoco ellos lo habían robado. Pues papá era un hombre muy trabajador, generoso y más que justo con sus empleados, por lo que era un patrón muy querido.

Y vuelve a mis recuerdos, la certeza dolorosa de que ya no éramos libres, que había que estudiar lo que te ordenaran, que teníamos que comprar "lo que hubiera" con una cartilla de racionamiento, que te espiaban desde cada esquina de tu barrio para tener de qué acusarte, que metían a otras familias a vivir en tu propia casa. Y supe de traiciones y de acusaciones falsas que terminaron en el paredón de ajusticiamiento. Y muchos más, que no te cuento.

Por eso quiero recordarte que para que todo esto no sucediera aquí, sufrimos una guerra fratricida que duró 12 largos años y derramó mucha sangre. Y si tú no conoces esta historia, te invito a investigar o preguntar a los mayores para que te la cuenten "bien contada". Porque ahora, muchos de los artífices de las injusticias y de la sangre derramada están inmersos activamente en la política, como si nada. Es que a todos se nos ha borrado la memoria histórica, porque es corta.

Entonces, joven salvadoreño, para que tu Patria siga siendo libre y soberana, para que puedas tener libertad, esperanza, trabajo y amor, tu única esperanza es el voto. Es cobardía no ir a votar y además una grave omisión contra la Patria.

Por eso, espero que mis dolorosos recuerdos te ayuden, te despierten, te animen a tener tu DUI o a renovarlo si está vencido y a "sacudir" cualquier flojera o desánimo, y el próximo 2 de febrero de 2014, vayas "muy temprano" a ejercer un deber y un derecho que es TU VOTO.

Es mi consejo para ti, joven salvadoreño, en estos momentos, de una cubana por nacimiento y salvadoreña de corazón.

*Colaboradora de El Diario de Hoy

anizuac@yahoo.com