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Una cosecha más

El café es importante para El Salvador como fuente de empleo en el campo, contribuye al balance comercial entre importaciones y exportaciones, al ingreso de divisas y por supuesto al pago de impuestos

Los productores de café estamos en la época más importante de nuestro quehacer. Todas las actividades del año son importantes pero ésta es donde la calidad de nuestro producto se determina. De la misma forma es la época cuando muchas personas se dan cita a las fincas para realizar la recolección del grano, rojo, jugoso y dulce. Es cuando estas personas con su trabajo se benefician de ingresos que para muchos, serán los mayores del año.

Los cafetaleros tenemos dos dichos que siempre repetimos: “todas las cosechas son diferentes” y “el próximo año va a estar mejor”. Esta ha sido una de las cosechas más complicadas que hemos tenido en décadas, lo que confirma el primer dicho. El segundo lo estoy dudando; el próximo año probablemente no va a ser mejor, por la siguientes razones:

Con 5 quintales por manzana, nuestro promedio nacional de producción es muy inferior a los 25 quintales por manzana (mínimo) que necesitamos para ser eficientes. En el 2015 los precios internacionales del café se han mantenido por debajo de los costos de producción y para el 2016 se espera que los países productores grandes incrementen sus cosechas manteniendo los precios bajos.  Los efectos de la roya nos siguen abatiendo; los insumos necesarios para proteger y nutrir las plantaciones están muy caros y no podemos aplicar las cantidades necesarias para mejorar las producciones. El financiamiento adecuado para la renovación de las plantaciones hace mucha falta y el asecho de la delincuencia en el área rural sigue siendo un problema serísimo.

Lo anterior lo digo no como queja, sino como para que usted amigo lector recuerde que el café ha sido un pilar fuerte de nuestra economía y que ahora otra vez está en crisis. El café es importante para El Salvador como fuente  de empleo en el campo, contribuye al balance comercial entre importaciones y exportaciones, al ingreso de divisas y por supuesto al pago de impuestos que tanta falta le hacen al gobierno.
 
Lo bueno es que hay acciones que podemos tomar cada uno desde su trinchera para buscar soluciones en el corto plazo. Los caficultores no nos dejemos vencer:  debemos de continuar con nuestro buen trabajo y pasión por lo que nos gusta hacer. El gobierno debe cumplir con su responsabilidad de facilitar nuestra labor y proteger a los habitantes, sus bienes e inversiones. Los proveedores de insumos deben considerar a los agricultores como socios, en las buenas y en las malas. Y el público en general, que prefiera consumir el café salvadoreño, lo defienda, lo estime y que le dé el valor que realmente tiene. 

Si las razones anteriores no se comprenden o no se perciben como importantes en la vida de todos, tomemos la importancia que el café tiene en el sistema ecológico del mundo. Últimamente todos nos hemos dado cuenta del efecto del cambio climático: hasta el Santo Padre ha dedicado su encíclica a este tema y las últimas dos semanas los lideres mundiales han estado en una encerrona tratando de hallarle solución a la problemática. Tenemos que hacer conciencia que las plantaciones de café en El Salvador son las únicas áreas consideradas “bosques” ecológicos y que debemos cuidarlos y protegerlos. 

Me despido deseándoles una feliz Navidad y que primero Dios me equivoque y el 2016 sea un excelente año para todos.
 

*Columnista de El Diario de Hoy.