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Tumba de Mangoré es monumento nacional

Hace treinta años, El Salvador, considerando meritísimo un homenaje póstumo a la memoria del destacado artista y maestro de la guitarra don Agustín Pío Barrios Mangoré, paraguayo, arraigado en nuestro país, por su meritoria labor artística realizada en esta tierra de Cuscatlán, la Asamblea Legislativa acordó honrar la tumba del maestro mediante el Decreto Legislativo No. 85 del 4 de julio de 1985, publicado en el Diario Oficial, así: “Artículo 1, Declárase monumento nacional la tumba donde se encuentran los restos mortales del connotado artista Agustín Pío Barrios Mangoré, situada en el Cementerio General de San Salvador, en el lugar conocido como Cementerio de los Ilustres”. Este Decreto fue sancionado por el presidente de la República Ing. José Napoleón Duarte el 15 de julio de 1985.
Mangoré, un privilegiado compositor y virtuoso ejecutor de la guitarra asentó sus ideales vitales y sus más caras emociones afectivas en esta tierra de lagos y montañas, en donde tuvo el apoyo y el calor humano del pueblo y sus gobernantes. Fue aquí donde revitalizó su inspiración y su genialidad ejecutora de la guitarra; aquí compuso emblemáticas piezas musicales de la guitarra clásica que forman parte del acervo cultural musical de la humanidad, que hoy cuenta con el reconocimiento respetuoso de los más grandes guitarristas contemporáneos.
Mangoré nació en San Juan de las Misiones, Paraguay, en 1885 y murió en San Salvador en 1944, donde vivió sus últimos años enseñando a sus alumnos los secretos mágicos de la guitarra. 
El Salvador lo acogió y apoyó con simpatía, afecto y admiración, a tal grado que en varias ocasiones expresó sentirse muy bien en esta tierra que lo había adoptado; posiblemente estas fueron las razones que motivaron su corazón y su mente para tomar la decisión postrera de que sus restos mortales quedaran en esta su querida segunda patria, en donde, además, dejaba a su amada y noble guitarra, sus principales partituras y un legado cultural artístico en sus alumnos y amigos que honran su memoria con indudable fidelidad y admiración.
Su genio artístico lo llevó a recorrer muchos países ofreciendo conciertos, lugares en donde fue ovacionado y gratificado como un auténtico virtuoso de la guitarra. En El Salvador, se continúa aplaudiendo su obra genial y su memoria crece cada día en las notas de su inspiración musical. Hoy día, después de 71 años de su muerte, el mundo se deleita y sublima el espíritu global con la exquisitez de su música.
En 1994, El Salvador, conocedor de los valores humanos y artísticos de Mangoré, quien arraigó su corazón, inspiración y sandalia en esta tierra, con ocasión de cumplirse 50 años de la partida física del maestro, por iniciativa de todos los diputados, la Asamblea Legislativa emitió un Decreto legislativo que denominó a 1994, “Año mangoreano”, para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la muerte de Mangoré y, a la vez, le confiere el título de “Noble Artista Amigo Meritísimo de la República”.
La tumba de Mangoré, así como las tumbas de Francisco Menéndez, Jorge Lardé, Alberto Masferrer y de muchos otros ilustres salvadoreños, forman parte del patrimonio cultural de la República, por haber sido declarados y reconocidos como monumentos nacionales; compete a las autoridades del Estado preservarlas, protegerlas y difundir su conocimiento para que reciban el merecido respeto y admiración de toda la sociedad.

*Doctor en Derecho.