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El TSE no tiene autoridad moral

Los salvadoreños debemos sentirnos orgullosos por haber escrito una página gloriosa, una demostración de patriotismo que ha sido una lección para el mundo, afirmando nuestro deseo de vivir en libertad. Cientos de jóvenes enarbolaron la bandera, atendiendo el grito de prestigiosos abogados, los respetados octogenarios, cuyas voces resonaron con clamor de trompeta, y despertaron del letargo a tantos, que no se habían percatado de la amenaza que se cernía sobre la Patria.

Debieron luchar contra poderosos enemigos, que abusando de los recursos del Estado, desarrollaron venenosa campaña de desprestigio contra ARENA, con la cómplice pasividad del TSE, que permitió campaña adelantada, canceló publicidad de ARENA, permitiendo la del FMLN. Y contra todo pronóstico, y el triunfalismo del Frente que aseguraba victoria total, con 16 puntos de ventaja, este pueblo afirmó su vocación democrática, rechazó el continuismo y la amenaza del socialismo guanaco.

Pero la máxima autoridad electoral, el Tribunal Supremo, se convirtió en el mayor enemigo de la democracia, desempeñando el papel más bochornoso desde los Acuerdos de Paz. Con magistrados afines al FMLN, y el único representante de ARENA, el traidor Walter Araujo, quien votó por el Frente, sin tener la decencia de renunciar al cargo. Y a pesar de todo, los resultados electorales concedieron a ambos partidos un número casi igual de votos.

Con increíble prepotencia, el magistrado presidente Eugenio Chicas manifestó que los resultados del primer escrutinio eran irreversibles, y luego del escrutinio final, se niega a aceptar el clamor ciudadano de contar voto por voto, ante serias anomalías encontradas, como doble voto, irregularidades en el sufragio de efectivos de la PNC, y muchos otros comprobables en las actas, que restan credibilidad al proceso y ponen en duda la legitimidad del partido rojo que se proclama ganador.

El cinismo de miembros del FMLN para rechazar petición tan válida, evidencian su poca seguridad en la legitimidad de su triunfo y la poca transparencia del proceso. Norma Guevara y Sigfrido Reyes, se rasgan las vestiduras calificando el contar voto por voto, de "manoseo de las leyes al antojo de cualquier capricho, que ARENA considera las instituciones como trapo sucio". Recordemos el total irrespeto y desobediencia a las leyes que han demostrado durante estos 5 años: Sus intentos de desarticular la Sala de lo Constitucional, su rechazo a cumplir con la LAIP, a pagar la multa impuesta, recurrir a la CCJ, el vergonzoso nombramiento del presidente de la CSJ, con el episodio del cerrajero y tantas otras graves infracciones a las leyes de la República, cuando a ellos así les ha convenido.

Aunque analistas como Roberto Rubio, Joaquín Samayoa, Dr. Bertrand Galindo, consideran que el conteo voto por voto no es asunto de legalidad, sino de moral y transparencia, el rechazo del TSE es fuerte indicio de que no tienen la certeza de contar con mayoría, y que al abrir las urnas, podrían cambiar los números. No olvidemos que altos dirigentes de la cúpula del Frente consideran que: "Tener control de todas las instituciones del Estado, facilita la democracia".

Lamentablemente el TSE, máxima autoridad en el proceso, carece totalmente de la autoridad moral, como para merecer el respeto y la credibilidad tan necesarios en un proceso que debiera calificarse de transparente. Triste manera de iniciar un gobierno cuando la difícil situación que el país enfrenta, tras el pésimo desempeño del Frente, demandan el apoyo de todos los ciudadanos, sin distinción de color político, para llegar a lograr el acuerdo de nación, tan necesario para lograr la gobernabilidad en un Estado de Derecho.

*Columnista de El Diario de Hoy.