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Tres primeros pasos para un mejor El Salvador

Como en cualquier emprendimiento ambicioso, hay incontables necesidades e ideas que se desean desarrollar, pero se vuelve absolutamente necesario priorizar y focalizar esfuerzos para poder ser efectivos. En esta época electoral seremos audiencia a varios planes de gobierno que prometerán resolver todos los problemas que enfrentamos, pero si bien es necesario una visión amplia y global, también es necesario tener claros los primeros e indispensables pasos a tomar.

Hay temas que trascienden visiones ideológicas y barreras partidarias en los cuales nos podemos poner de acuerdo para darles prioridad. A continuación los tres primeros pasos en los que considero nos debemos enfocar como país.

1)Perseguir la corrupción

Lastimosamente nuestro legado cuando se trata de la persecución de la corrupción es de una persecución limitada y parcializada. Por demasiado tiempo existió una triste cultura de "mejor no escupamos para arriba que nos puede caer a todos". Hoy la corrupción es más la norma que la excepción. Más peligroso aún, hoy los corruptos persiguen a los honestos para tapar sus propios crímenes, una historia que se repite en casos como el de la Diego de Holguín y La Geo. Si queremos que El Salvador retome un camino a la prosperidad, el primer paso debe ser una ofensiva honesta y trasparente contra la corrupción a todo nivel.

2)Mejorar el entorno de negocios

Cada día es más complicado hacer negocios en el país, y no sólo para las grandes empresas, sino para cualquier individuo interesado en emprender un negocio. Si queremos crecer como país, es necesario impulsar el espíritu emprendedor. Hay que disminuir y simplificar lo más posible todo tipo de tramitología y burocracia alrededor de la creación y operación de una empresa. Esto incluye permisos, registros y pagos de impuestos. Adicional a esto es necesario facilitar el acceso al crédito, modernizar el mercado laboral y asegurar el acceso a justicia imparcial, honesta y eficiente.

3)Fomentar cultura de emprendimiento

Los gobiernos no generan desarrollo económico ni empleo ni erradican pobreza. Lo más que un gobierno puede hacer es generar condiciones favorables, pero son los individuos que a través de sus emprendimientos empujan adelante a la nación. Es importante que la educación de nuestros jóvenes se enfoque en dotarles de las herramientas y perspectivas necesarias para que se vuelvan individuos emprendedores, proactivos e innovadores. El entorno económico es cada vez más complicado y se necesitan visiones creativas y pujantes para crear un nuevo futuro. Necesitamos enseñarles a los jóvenes a ver un mundo de oportunidades en vez de limitaciones, y a tener la ambición y la valentía de emprender sus sueños.

Estos tres primeros pasos no son suficientes, pero son necesarios. No se pueden dejar de lado en ningún momento el resto de necesidades de la ciudadanía. Cualquier gobernante tiene la obligación de asegurar las condiciones necesarias para que todos los ciudadanos cuenten con acceso adecuado a los servicios básicos. Se deben hacer esfuerzos honestos para mejorar las ofertas públicas y privadas de salud, educación, seguridad, transporte y comunicación, asegurándose que los ciudadanos cuenten con los mejores servicios posibles.

Pero no es suficiente publicitar el tamaño de la asignación presupuestaria a cada cartera de Estado. Hay que tener una visión de futuro, poder concretizar los primeros pasos que se deben tomar y contar con la ambición, creatividad e innovación necesarias para implementarlos. Para cambiar el futuro no se puede seguir con más de lo mismo. No se puede gobernar respondiendo al resultado de encuestas. No se podrá ser exitosos prometiendo más de lo que es posible. Definamos nuestras prioridades y hagamos un esfuerzo honesto por cumplirlas, y llegaremos lejos como país.

*Colaborador de El Diario de Hoy.