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A tres meses de las elecciones

Estamos en la recta final de las elecciones presidenciales del año 2014. Aunque hubiera segunda vuelta, en poco más de cuatro meses sabremos quién será el responsable de dirigir el gobierno en los próximos cinco años, una decisión que resultará crucial para el futuro del país.

Los ciudadanos ya estamos cansados de la campaña, comenzamos a sentirnos atiborrados con tanto mensaje vacío. Todos nos ofrecen seguridad, educación, trabajo y mejores salarios. Los diálogos presidenciales que promovieron FUSADES y FUNDE tampoco permitieron ir más allá de propuestas generales, aunque dieron una oportunidad de conocer mejor a los candidatos.

Ya es momento de dar más y mejor información a los electores. Queremos saber quiénes conformarán su equipo de gobierno. Claro que es importante conocer al líder, pero ante una problemática tan compleja como la que enfrenta el país es crucial saber quiénes harán equipo con el presidente y vicepresidente. Conocer con anticipación al equipo de gobierno puede ser un elemento diferenciador para la decisión que debemos tomar los ciudadanos.

La realidad del país requiere un golpe de timón. No podemos permitir seguir solo la inercia, porque apenas avanzaríamos. El Salvador necesita crecer más rápidamente para poder invertir en todo lo que debemos invertir. Tenemos que conocer qué vamos a sacrificar y en qué vamos a invertir. Las soluciones a realidades complejas exigen compromisos y normalmente a los candidatos no les gusta hablar de estos temas.

Merecemos mejores opciones que alternativas de crecimiento vegetativo o para sólo alcanzar el crecimiento poblacional. No basta con lograr ahorros de unos doscientos millones cuando necesitamos más de mil millones para invertir adecuadamente en educación, salud y seguridad. ¿De dónde los vamos a sacar? ¿Qué vamos a reducir? ¿Qué vamos a eliminar? ¿Cómo haremos para creativamente darle el giro esperado a la economía nacional?

No se trata sólo de ganar las elecciones, unos para darle continuidad a las políticas del gobierno actual y otros para sacarlos del poder. Se trata de lograr que El Salvador se convierta en la próxima maravilla del mundo en unos veinticinco años. Y para ser una maravilla del mundo debe contar con un crecimiento económico sostenido, con un índice de desarrollo humano alto y con un ambiente adecuado de libertades individuales y colectivas.

Contamos ya con un país maravilloso y con una población dispuesta al sacrificio. Es cierto que las tendencias de los últimos años han comenzado a dañar el tejido social, a destruir a la familia, a favorecer el dinero fácil, pero todavía es tiempo de recuperar la espiritualidad de lo que ha hecho grande a El Salvador que es su gente. Las propuestas de los partidos políticos y de sus candidatos deben ser suficientemente atractivas y creíbles para que logren entusiasmar a todos.

Para ganar en primera vuelta uno de los candidatos debe poder vender este sueño y debe poder transmitir capacidad para lograrlo. De nada vale soñar si los ciudadanos no llegamos a estar convencidos que se puede lograr, que tal candidato sabe cómo lograrlo. Se debe ir más allá de las barreras ideológicas. Es momento pues de concretar las propuestas. Los salvadoreños somos capaces de entender de sacrificios y de compromisos. Ya no nos vendan sólo palabras bonitas.

*Columnista de El Diario de Hoy.