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Tres maneras de entender los desafíos actuales de la prensa

Existe la tentación en algunos dirigentes de izquierda, ahora en el poder en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina o en El Salvador, de acallar a la prensa por medios legales, a través de muchas leyes que buscan coartar la libertad de prensa, so pretexto de garantizar "los cambios y responder a la voluntad de las mayorías"; otro mecanismo, al parecer legal, es cerrar todos los caminos, o al menos complicarlos, como impedir la compra de insumos para que circulen los periódicos (como es el caso de Venezuela con el papel) o cortar la publicidad estatal (así pasa en Argentina y en El Salvador).

Un mecanismo más es presionar a periodistas o incluso amenazarlos con demandas apremiantes o aplicándoles el terrorismo de Estado (en Ecuador y en Venezuela ya ha pasado) o simplemente "comprar" los medios a través de allegados al régimen. Todavía hay un mecanismo más, muy en boga en América Latina, como es tratar de coartar a la prensa cerrando el libre flujo informativo, privilegiando la información oficial y oficiosa que es desplegada ampliamente en los medios oficialistas, llamados, de manera rimbombante, "medios públicos".

Pero estas son maquinaciones que la prensa ha debido enfrentar no solo ahora, sino también antes, bajo los regímenes autoritarios del pasado o la fuerza del mercado; esto pareciera que es parte de la historia de la prensa, que a diario se enfrenta al poder a través de la información; hay otros desafíos que también ponen en juego la vida de la prensa independiente y tienen que ver con el desarrollo de la industria a nivel mundial donde se debe enfrentar no solo a las nuevas tecnologías, en particular a la web, lo que ha hecho que la prensa no solo tenga que reinventarse a fondo, sino además luchar para sobrevivir.

Hay autores que le han puesto "tiempo de vida" a la prensa escrita; no es la primera vez que esto ocurre, el auge de la radio y la televisión hizo que se anunciara el fin de la prensa en el siglo pasado, pero nada sucedió, al contrario, los periódicos se fortalecieron en el mundo entero.

Sin embargo, ahora, la incitación a la competencia creada por el mundo virtual, la web, ha puesto en riesgo al modelo de negocio de la prensa a nivel mundial; la circulación decae, la publicidad no crece, mientras la web toma el control de la vida cotidiana de las personas a través de múltiples soportes como lo son la computadora, el teléfono inteligente o la tableta que han potenciado el uso de las redes.

Todavía más, esta oposición, contradicción en la vida normal de la prensa, se suma a una delicada estructura sociopolítica, donde la cadencia de las crisis económicas y financieras no solo han complicado a los mercados en general, sino asimismo a la vida cotidiana de miles y miles de ciudadanos de clase media que, además de empobrecerse, dificultan que las mayorías salgan de la pobreza y la marginalidad; esto, sin duda, hace que la prensa, y en general los medios informativos, tengan que limitarse y, en mucho casos, tomar opciones drásticas para sobrevivir.

Hablo de tres de sus desafíos: uno, sobreponerse a las amenazas de los regímenes de izquierda autoritarios, con barniz de legalidad; dos, enfrentar la crisis propia del medio y su relación con el mundo de la web, y, tres, sobrevivir en un mundo sociopolítico complejo a causa de las permanentes crisis que padecen los países en la actualidad.

Permítanme en esta ocasión, atisbar con cautela a un punto, aunque en las próximas semanas desarrollaré diversos aspectos de la problemática. Hoy solo quiero señalar, subrayar, enfatizar que los medios de comunicación, la prensa escrita, en particular, es un elemento clave, esencial, fundamental, para garantizar el libre juego de las ideas democráticas, pivote del sistema de libertades de la democracia.

Garantizar la libertad de expresión, para ejercer el libre juego de las ideas, es parte esencial de la democracia; una prensa libre es la garantía del sistema, coartar a la prensa es coartar a las personas libres que buscan expresarse. Ahora bien: ¿Qué hacer con la posición crítica de la prensa?, sobre todo cuando esta cuestiona "los cambios" de un gobierno. Lo peor es intentar acabarla, aplastarla o acallarla, lo mejor, convivir con ella como también debemos convivir con los demás, incluso con aquellos que piensan y actúan de manera diferente a la nuestra.

Me comprometo a profundizar sobre el tema más adelante; poner ejemplos y abrir el debate sobre los tres desafíos expuestos este día.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com