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Tres días importantes

Esta semana celebramos tres días importantes: el Día del Ahorro, el Día de Internet y el Día de los Difuntos.

¿Usted ahorra o le pasa como a muchos, que aunque quieren ahorrar no pueden, por el continuo incremento de precios de la canasta básica en los últimos años? Pero es que ahorrar, además, es un buen hábito que ya no se enseña y por eso es que solo pocas personas ahorran. Se pueden ahorrar centavos, dólares, cientos, miles o incluso en el gobierno, millones de dólares. Pero como "desde arriba" no tienen el hábito de ahorrar, sino el de gastar más de lo que ingresan, cada día nos endeudan más. Y digo, nos endeudan, por que ellos pronto se irán y quienes pagarán los despilfarros, seremos los de siempre, que en lugar de ahorras e invertir en crecer, tendremos que pagar más impuestos.

El Día de Internet me sirvió para pensar en todo lo que puedo hacer gracias a esta maravilla. Desde hace diez años que el correo electrónico sustituyó al fax y al correo postal, las comunicaciones se volvieron instantáneas y podemos reorientar el rumbo de decisiones importantes, mediante el envío de información a cientos de miles de personas en un mismo instante, como sucede con los correos masivos publicitarios. Pero también, culturalmente, yo reviso diariamente la versión virtual de los periódicos de aquí, empezando por EDH, los de España, Alemania y EE.UU. en una hora. Y recibo, respondo y envío unos 20 correos electrónicos diarios desde cualquier lugar donde me encuentre y puedo entrar en las bibliotecas y museos más importantes del mundo y una infinidad de más cosas, que hace sólo 20 años eran ciencia ficción. Gracias a quienes diariamente trabajan porque Internet sea más fácil y asequible. Como todas las monedas, Internet también tiene su cara negativa de la que hay que cuidarse y cuidar a nuestro hijos.

Y ayer, dos de noviembre, el Día de los Difuntos, honramos a nuestros antepasados, recordándoles, limpiando sus lugares de descanso, visitando sus tumbas y llevando flores. Somos lo que somos y seguramente, también, como somos, por el ejemplo y la dedicación de nuestros padres y antepasados, a quienes hay que agradecerles la dedicación y el buen ejemplo que nos dieron.

El proceso de la vida inicia con el soplo divino en el momento de la fecundación y termina con el último suspiro, nos pasará a todos, viene sucediendo desde hace millones de años y así continuará mientras haya vida en esta tierra. ¡Nacer, crecer, reproducirse y morir! Es el destino de todo ser viviente. Pues eso. Si no pudo ir ayer al cementerio. hágalo hoy, aún está a tiempo.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net