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El tren de la modernización

Mi segundo día en Alemania para estudiar ingeniería, el 7.1.1966, hace casi 50 años, vi en un poste un horario y pensé en una parada de buses. Evidentemente, cada 20 minutos exactos pasaba un bus. Luego aprendí que solo 18 años después de la II Guerra, Alemania había sido reconstruida, ya había dos millones de trabajadores extranjeros y el gobierno otorgaba muchísimas becas a estudiantes de todo el mundo.

A partir de ahí vengo observando cómo los países fueron industrializándose y mejorando la calidad de vida de sus habitantes. En los años Sesenta resurgió Japón y se transformó en el país de la sonrisa y la calidad; después Taiwán y Corea del Sur, al mismo tiempo Hong Kong y otros países de Asia. A mediados de los Setenta el boom se dirigió a España, con el inicio de la monarquía parlamentaria se modernizó e insertó de lleno en el Mercado Común y la Comunidad Europea.

Después, cayó el Muro, la URSS y los países detrás de la Cortina de Hierro empezaron a resurgir; hace cuatro años visité Polonia, la República Checa y Hungría y me impresionaron los cambios del régimen comunista al democrático. Luego, Deng Xiaoping nos demostró que "no importa el color del gato, si caza ratones es un buen gato", China resurgió y hoy es una de las primeras economías; el boom llegó tímido a México, Brasil y Argentina y la política y la corrupción lo ralentizaron. En nuestro entorno está resurgiendo Panamá, que visité hace tres semanas.

¿Dónde se está gestando en nuevo boom industrial? Fui a Cuba en septiembre pasado y creo que ahí será la próxima "evolución industrial".

¿Y aquí que tenemos? En lo gubernamental: el aeropuerto abarrotado y mal mantenido, el puerto de La Unión semi-inútil, un Sitramss monopolizando el bulevar, ya se rumora sobre transfuguismo, la inversión publica no crece, la delincuencia no para, la ciudadanía con más miedo, no crece el empleo, los políticos se vuelven inversores, Hacienda publica listas y se crean nuevos consejos.

¿Y en lo privado? Los tanques pensantes siguen solo advirtiendo, los inversores locales invierten fuera del país, los extranjeros no ven condiciones, las gremiales más enfrascadas en política que en lo industrial, los centros superiores de enseñanza con más visión de negocios que impartiendo excelente educación, los precios subiendo, vivimos más de remesas que de exportaciones, hay más inversión en comercios que en fábricas y Fomilenio no arranca.

Respetuosamente pregunto: ¿Estamos perdiendo el tren de la modernización? ¿Ya lo perdimos? ¿O concentrándonos en el país aún podemos subirnos? Pensando en todos, yo quiero creer que sí.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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