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La tregua debe ser entre la sociedad civil

Necesitamos cambiar urgentemente de paradigma en el tema de prevención de la violencia en el contexto del control territorial de las pandillas y el cobro de impuestos que vienen desarrollando en el país.

Ya pasaron años desde que se inició con la idea de la tregua entre pandillas, y ya gastamos la misma cantidad de tiempo discutiendo si se implementó bien, qué si quién la creo, con qué intereses se creó, si hubo o no pagos de por medio, entre otras tantas interrogantes, todas validas, pero que en el fondo no abonaban a buscar algo que mejorara el anhelo de fondo que el país necesita de un proceso de pacificación nacional y de que se cumpla el Estado de Derecho.

Al reciente asesinato de nuestro compatriota menor de edad David Orellana de tan solo 11 años, el cual fue mutilado y desmembrado por supuestos miembros de pandillas en Santa Cruz Michapa, se suma también al cruel asesinato de otro joven talento en el deporte nacional, Noé Enrique Bonilla, quien recibió 8 impactos de bala en San José Villanueva. Noé era un atleta de las Olimpiadas Especiales y recientemente había participado en los juegos CODICADER en Panamá.

Parece que El Salvador es el único país del mundo donde nunca habrá la famosa gota que "derramó el vaso", o ¿será que ya nuestro vaso quedó completamente vacío?

La razón me dice que si es indispensable dejar de lado la lucha de oposición política por un momento y buscar los entendimientos necesarios para lograr cambiar la tendencia de criminalidad en el país hay que hacerlo a cómo dé lugar, y no hay que ser pasivos a que el Gobierno nos busque, todas las fuerzas vivas del país, gremiales, universidades, sector privado empresarial, medios de comunicación, etc., tenemos que ser proactivos y guiar al Gobierno hacia una mesa de diálogo que nos permita dejar de lado por un momento la oposición natural que surge de convivir entre dos visiones políticas tan opuestas de desarrollo como lo es en la actualidad, pero si la violencia sigue así en futuro no habrá base social estable ni burbuja de dinero capaz de resistir el avance de la violencia.

En esta línea, es urgente y un imperativo cambiar de paradigma, primero partiendo de que todas las fuerzas vivas del país necesitamos de la existencia de las otras, y segundo que la tregua tiene que ser entre el sector privado y los partidos políticos y no entre las pandillas; mientras la sociedad siga dividida, la violencia y las estructuras del crimen organizado seguirán creciendo. La tregua no tiene que ser entre las pandillas sino entre todas las fuerzas vivas de este país.

Los líderes y mediadores de este proceso tienen que asumir el liderazgo desde la sociedad civil con un claro enfoque en tender puentes, no entre las pandillas, sino entre los actores de la sociedad en general, luego de que estemos lo suficientemente organizados y con un plan claro de pacificación e inclusión social, las maras y las pandillas tendrá una invitación natural a sumarse y dialogar con las condiciones que implica un verdadero diálogo o tregua: dejar las armas, dejar de delinquir y buscar una inclusión social con una genuina actitud de paz.

*Lic. Economía y Negocios.

@marlonmanzano_