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Trascendiendo las tumbas de nuestro pasado

Toda nación enfrenta coyunturas en el desenvolvimiento de su historia que requieren de profunda reflexión por parte de sus ciudadanos. Una introspección aguda sobre los valores que nos unen, las ideas que nos confrontan y las razones verdaderas de los problemas que enfrentamos. Son momentos que requieren de una gran apertura y madurez política, de un reconocimiento de los errores cometidos, y de la voluntad decisiva de cambiar el rumbo que llevamos.

Gracias a la firma de la paz, para cambiar las cosas en nuestro país ya no son necesarios los fusiles y las balas, sino las ideas y los votos. Por eso aquella frase que nos recuerda que el arma más poderosa de los hombres libres es el voto. Pero así como un arma, el voto es solo una herramienta, y depende del uso que se le da si logra impulsar el bien o el mal. Depende del individuo educarse, prepararse, reflexionar y hacer un uso sensato de las herramientas que le permiten impulsar cambios para nuestra nación.

Así como en un momento histórico hubieron aquellos que se sintieron obligados a tomar las armas, es tiempo que nosotros hoy tomemos conciencia que es urgente que hagamos uso de nuestras ideas y nuestros votos para transformar la realidad que estamos enfrentando. El camino que llevamos es insostenible. Las injusticias que viven a diario nuestros hermanos y hermanas son inaceptables. Las promesas que desde la política electoral se nos han hecho son poco más que fantasías fabricadas, diseñadas para distraernos y dormirnos. Ya es tiempo de cambiar esta realidad.

Mucho se ha hablado en nuestro país de una falta de liderazgos, y es cierto que hacen falta. Pero el problema es que no nos hemos terminado de dar cuenta que esos líderes, los héroes que nuestra patria necesita, somos cada uno de nosotros, los ciudadanos que decidimos dejar atrás la apatía y la pasividad, que decidimos actuar y formar parte de la construcción de un nuevo país, y que decidimos trabajar, desde donde se nos dé la oportunidad, para transformar la realidad que vivimos.

Donde en el pasado existieron tumbas entre adversarios, hoy debemos construir la cuna de donde los héroes de la patria puedan resurgir y luchar nuevamente por la paz, el progreso y la libertad de nuestra nación. Debemos trascender las telarañas intelectuales que nos atan a nuestro pasado, y construir una nueva visión, fundamentada en los principios que nos unen, pero acorde a nuestras nuevas realidades. Debemos unirnos hoy más que nunca, dejar de lado nuestras susceptibilidades, enfrentar nuestros temores, asumir los riesgos que sean necesarios, forjar los espacios que requerimos, y decir juntos nuevamente, presentes por la patria.

*Colaborador de El Diario de Hoy.