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Transparencia con poca claridad

Si el Sr. Rodríguez comprendiera la naturaleza del cargo que ostenta e hiciera su trabajo como es debido, seguramente estaría contribuyendo al funcionamiento de las instituciones

En junio de este año, diputados de ARENA presentamos una solicitud para que se creara una comisión especial que investigara la supuesta existencia de estructuras de persecución política, en las que estaría involucrado el secretario de Transparencia desde la anterior administración del FMLN, señor Marcos Rodríguez.

Fueron varias denuncias las que motivaron nuestra iniciativa, la que, por supuesto,  no tuvo apoyo del bloque oficialista. Sin embargo, sí nos sirvió para llamar la atención sobre un tema que se viene arrastrando por meses y es la idoneidad del señor Rodríguez en un puesto que obliga a generarle confianza a la población, porque en teoría, la oficina que él maneja debe garantizar el acceso de cualquier ciudadano a toda información que sea elaborada con presupuesto público.

Su cuenta promociona a la oficina de Transparencia como: un medio público que busca transparentar la información gubernamental y nacional, de interés social en El Salvador; pero muy poco o casi nada hemos visto de eso, lo que sí hemos visto es cómo ha convertido esa oficina en su despacho particular, de propaganda a sus intereses partidarios y, sobre todo, desde donde tiene completo apoyo para atacar y privilegiar sus posiciones personales.

En julio de este año, un periódico digital de innegable credibilidad, reveló que la Secretaría de Transparencia que dirige, creó una dependencia que se encarga de acosar y presionar a empleados gubernamentales y que incluso llegaron a poner a uno de sus agentes en entrevistas que el medio hizo a funcionarios.

A pesar de que se le ha cuestionado muchas veces sobre estos trabajos no acordes a la naturaleza de la oficina que dirige, obviamente los ha negado y,  como Pilatos, se ha limitado a lavarse las manos.
 
Para el caso, el director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), Roberto Rubio, le hizo el cuestionamiento directo sobre ataques dirigidos a través de Internet, a una de sus hijas, además de que muchas personas usuarias de redes plantean que, al verse atacadas por los llamados troles y revisar esas cuentas falsas, llama la atención que en muchísimas de ellas, usted es seguidor.

Pero el caso del señor Rubio no es aislado. En ARENA conocimos de algunos ataques y acusaciones sin fundamento que dañan el honor, hacia personas como los diputados Ana Vilma de Escobar y Ernesto Muyshondt, familiares de ellos incluidos, en que al igual que el caso denunciado por tuiteros, sorpresivamente el secretario resulta ser seguidor de dichas cuentas, a lo que hay que agregar que cada espacio que le ceden en medios de comunicación, lo utiliza para despotricar contra alguien y sembrar dudas.

Últimamente ha recibido muchas críticas debido a que, por casualidad, nos enteramos que su esposa e hija también trabajan para el Estado; sus respuestas fueron muchas, menos una: a mí me hubiese gustado que su respuesta fuese, tal como lo hizo en entrevista con don Nacho Castillo, en abril de este año, al ser cuestionado sobre los negocios del expresidente de la Asamblea Legislativa: que si bien un funcionario público puede hacer negocios con el Estado, sin embargo; aclaró que desde el punto de vista ético no se puede hacer.

Ética, esa es la palabra clave no solo en los temas en cuestión sino, sobre todo, al ejercer el cargo que ocupa el Sr. Rodríguez. Si esa ética existiera, su página de propaganda también expondría casos con indicios de corrupción como es el de CEPA, la tregua con las maras, el oscuro negocio con Polistepeque, es decir, todos aquellos que involucran a sus compañeros del FMLN.

Si el Sr. Rodríguez comprendiera la naturaleza del cargo que ostenta e hiciera su trabajo como es debido, seguramente estaría contribuyendo al funcionamiento de las instituciones que están relacionadas con la lucha contra la corrupción. Desafortunadamente lo que vemos está muy lejos de eso y peor aún, me resulta preocupante su insistencia en acosar, a través de respuestas desde su cuenta personal y la de la institución que dirige, a mujeres que le cuestionan por su proceder como funcionario.

Luego de más de seis años en el cargo, dudamos mucho de que él y su secretaría cumplan con las funciones para las que pensamos que fue creada; quisiera decir que finalmente mostrará un poco de ética y enderezará el camino, pero eso sería tanto como esperar que, por ética, el Sr. Rodríguez reduzca su cuota familiar en las plazas del Estado.

*Diputada.