Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¡Tráfico, tráfico y más tráfico!

Cada día que salimos a la calle nos encontramos con un caos por todos lados. Nos tardamos horas en las trabazones causadas por una mala planificación para "mejorar" el tránsito vehicular.

El gobierno actual está tratando de terminar los trabajos antes de las elecciones, cerrando el paso de una de las carreteras más importantes y circulada del país. Podría haber comenzado la obra con tiempo, ordenadamente, cerrando un carril primero y luego otro o bien cerrando un pedazo de la carretera y luego otro, para no dejar partes de San Salvador incomunicadas con Merliot, Santa Tecla, Antiguo Cuscatlán, Lomas de San Francisco, La Cima, etc.

Se trata de buscar salidas alternativas pero se descubre que muchos han pensado lo mismo y no hay forma de salir de este desbarajuste. Hay que salir por lo menos una hora antes y aún así se llega tarde o se pierden reuniones importantes.

Esta desorganización tiene a los ciudadanos desesperados y la situación se pondrá cada vez peor. Siempre en la época navideña es difícil transitar por las calles, vamos a ver qué planea el gobierno para que no se agrave este serio problema que hace perder tiempo valioso de los salvadoreños.

Ya de por sí hay un gran temor de salir a las calles por la falta de seguridad y la delincuencia. Hay que salir porque hay que trabajar. Y para colmo, ni siquiera en el hogar de los salvadoreños puede haber tranquilidad cuando las extorsiones están a la orden del día.

Parecería que para este gobierno, el tiempo de los demás no tiene ninguna importancia, puesto que tenemos funcionarios prepotentes y maleducados, que no entienden la falta de respeto que es llegar tarde a cualquier reunión, como hizo el presidente hasta con el Papa. Se definen como defensores de la mujer pero no les importa pasar por encima de su dignidad ofendiendo a sus esposas públicamente y con sus acciones al resto de la población femenina.

A esto se le suman preocupaciones generalizadas en la población por acciones de un fiscal que sólo persigue a unos y no está dispuesto a investigar todas las actuales anomalías claras de los casos CEL-ENEL-LAGEO-INE. Encima tenemos un presidente de la Corte de Cuentas que ataca a una mujer y cuando ésta lo enfrenta, él se retracta, aunque luego, cuando ella ya no está presente, vuelve a arremeter contra ella. Tenemos un presidente de la Asamblea Legislativa con una demanda en la Sala de lo Contencioso por no querer revelar los salarios de sus asesores.

También nos alarma que el déficit fiscal sigue subiendo, que el crimen y la incertidumbre ahuyenta a los inversionistas tan necesarios para el desarrollo del país y generación de más plazas de trabajo. Además, ante la crisis de valores actual, el partido de gobierno miente descaradamente a la población prometiendo ratificar la reforma constitucional que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y protege a los niños en adopción, pero al llegar al poder dicen que no lo harán.

Pareciera que estamos en un laberinto sin salida con tanto desconcierto: tráfico vehicular, tráfico de influencias, tráfico de drogas, tráfico ilegal de personas, tráfico de pandilleros, sin embargo, hay una esperanza, una luz, los salvadoreños tenemos el poder del voto con el que podemos cambiar nuestro futuro inmediato. Hagamos uso de esta herramienta y salvemos a nuestra querida y linda patria. Los salvadoreños merecemos algo mejor.

*Columnista de El Diario de Hoy.