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Trabajemos juntos vs. Nuevas ideas

Escuché en "Debate con Nacho Castillo" a los dos candidatos con posibilidades de dirigir, por los próximos tres años, nuestra capital. Digo "escuché" porque la actitud del candidato del FMLN para alcalde por San Salvador era tan arrogante y presumida, que preferí no mirarlo. Pero estuve pendiente de lo que Edwin Zamora y Bukele decían.

Como muchos salvadoreños, quedé indigesta de la política, a raíz de la campaña presidencial que el FMLN inició desde 2007, para posicionar a Mauricio Funes (el peor presidente de nuestra historia, aunque el actual va en vías de empatarlo) y prosiguió durante los cinco años "funestos", para catapultar a Sánchez Cerén; más los siete meses del Profesor. Es decir: llevamos ocho años de una masiva, agobiante y multimillonaria propaganda, en la que participan no solamente el partido FMLN, sino también, sin recato alguno, los funcionarios del gobierno junto a sus servidores de GANA, además de las empresas ALBA y, por supuesto también Bukele. ¡Estamos hartos!

Pero, pese a todo, el mencionado debate era demasiado importante para perdérmelo. Y fue un tiempo bien empleado en conocer "el quién", el ethos, la personalidad, capacidad y carácter de ambos candidatos.

De boca de Bukele solamente escuché alabanzas para sí mismo, las que igualmente corean sus asociados en los periódicos digitales y en las redes sociales, mientras insultan, calumnian y se mofan de sus adversarios. Invitó a visitar Nuevo Cuscatlán y preguntar a sus habitantes sobre las maravillas del municipio, las que son tan grandes y excepcionales que le han valido, según dijo, un Doctorado Honoris Causa. Por motivos de salud no puedo aceptar esa amable invitación, pero un trabajador, residente en ese municipio, nos contó cuánto le indigna la incalificable falsedad de la propaganda, añadiendo que "talvez antes de la elecciones, como con el Sitramss, se van a poner las pilas, pero todo es pura mentira". Me reservo el nombre del nuevocuscatleco, por razones obvias. Sin embargo, ya se escuchan denuncias públicas sobre realidades bastante desagradables, que desmienten las maravillas descritas por el ahora candidato Bukele.

Aparte de esas alabanzas, la presentación de Bukele fue mucho blablablá sobre seguridad, pero incluso Nacho Castillo expresó dudas sobre su viabilidad legal; además, "ideas nuevas" que evadió describir concretamente y señalamientos a Edwin Zamora, quien tuvo que ocupar parte de su tiempo del debate en desmentirlas. Incluso respondió bastante molesto en una ocasión, lo que Bukele aprovechó para, nuevamente, actuar altanera, burlona y ofensivamente. A mí me gustó mucho que Edwin mostrara justa indignación; los capitalinos necesitamos un líder que tenga carácter y lo demuestre en defensa de la verdad y la justicia.

Edwin fue concreto, sencillo, directo, propositivo y transparente. Mostró sus cartas: un excelente currículum, una vida limpia y exitosa, el respaldo de un eficiente equipo de trabajo y de un partido político fuerte y cada vez más moderno. Y, lo principal: un programa realizable, con metas definidas, realistas, financiables y sustentables. Del público le llegó una pregunta muy interesante: "todas esas propuestas, ¿son ejecutables en un período de tres años?" A lo que, categóricamente, respondió que sí, que cada una tiene sus objetivos, tiempos y financiamiento programados.

Por eso Edwin nos propone que trabajemos juntos; porque la única manera de lograr nuestros objetivos, es trabajando tenazmente y sin descanso.

Estoy de acuerdo, Edwin; cuente con mi voto.

* Columnista de El Diario de Hoy.