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Le Tour

Dos platos fuertes deportivos han hecho fluir la adrenalina de Don Mundo este mes. El mundial de fútbol más comentado de la historia, y Le Tour de France, la joya de la corona en ciclismo.

Aún seguimos inmersos en opiniones y memes sobre el orden y la disciplina de Herr Deutschland, la Muela de Oro para Lucho Suárez, la falta de emoción de Messi, el hombre araña Pura Vida, la danza de los millones de reales, y de tantas otras "insoliteses" del deporte rey.

Pero poco escuchamos del otro plato fuerte juliano, el de las dos ruedas, en el menú de Don Mundo por tres semanas de este mes. Les cuento:

En golf, el Masters de Augusta; en triatlón, el Ironman de Hawái; en atletismo, la maratón de Boston y en ciclismo, Le Tour. Sólo la crema y nata de ciclistas machos, divididos en 20 equipos de 10, completará, en 23 días, 21 etapas con un total de 3,600 km. de vengativo concreto.

El primer Le Tour se rodó en 1903, y así se ha hecho todos los años, salvo una pausa durante las guerras mundiales. Esto le ha ganado su lugar en la cima; Su Majestad, con el Giro d'Italia y la Vuelta de España, a sus pies.

Para sorprender al ciclista, la ruta de Le Tour cambia todos los años, y es develada hasta último momento. Es tan francés como el camembert, pero en las últimas veinte vueltas, algunas etapas se han rodado fuera de Francia. Este año Inglaterra tuvo la suerte de vivir la emoción del disparo de salida.

Estar en la cima es sinónimo de ser la vuelta más yuca, con ascensos rompe corazones, sobre ambos Alpes y Pirineos. ¿Ahora entienden por qué se dopó Lance? Y no solo Lance; el ojo paco, ante el doping en Le Tour, ha sido parte de su historia.

Cada uno de los veinte equipos tiene un gallo tapado que es consentido por ocho domestiques, que lo hidratan y alimentan, le cambian llantas, y le rompen el viento, para que el compacto pelotón llegue más rápido a la meta.

En todo caso, 12 millones de fans, o simplemente franchutes gozando el calorcito del verano, les chiflan y aplauden a los 200 ciclistas, rodando desde el 5 de este mes, hasta que crucen la meta en Champs-Elysees el próximo domingo.

La UCI no es tan platuda como la FIFA, pero platal también mueve Le Tour: Derechos de TV, sólidos patrocinios, asientos de avión, cuartos de hotel, mesas de restaurante, botellas de vino y mucho más.

El que durante las 21 etapas haya acumulado más millot jaune (suéteres amarillos), depositará 450,000 euros en su cuenta. Reñido sprint final, el año pasado con tan solo 8 segundos de diferencia entre el uno y el dos.

Los ciclistas cuscatlecos, al igual que 3.5 billones en todo el mundo, estamos atentos a Le Tour. Por cierto, gracias al esfuerzo de Bici manía, Bike Center, Pro Bikes y Ciclistas Urbanos, ahora somos más.

Gracias a amantes de este deporte divino, también tenemos nuestra propia Vuelta Ciclística a El Salvador, en sus versiones masculina y femenina.

Buena oportunidad para solicitarle respeto a los que manejan (sobre todo a los buseros), patrocinios a marcas líderes, y piedad a obras públicas, para que no nos dejen sin carreteras aptas para pedalear.

Finalmente, invito a más salvadoreños a que descubran el poder del ciclismo, fuente de bienestar, libertad y de mucha emoción entre las piernas.

Ya me dio ganas de cantar: I want to ride my bicycle, I want to ride my bike….

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com