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¿Tormenta perfecta?

Si llega a haber crisis, las fuentes de financiamiento del gobierno se secarían inmediatamente, agravando los problemas que el gobierno ya tiene para conseguir préstamos externos

Cada vez hay signos más claros de una caída muy grande en la demanda internacional. Estos incluyen no solo el descenso de los precios del petróleo, los otros productos primarios y las acciones en todo el mundo sino también la pérdida de la capacidad de pago de las deudas de las empresas de las economías emergentes, resultado de la devaluación de sus monedas. Esta semana la evaluadora de riesgos S&P declaró sus dudas de que empresas asiáticas puedan pagar el millón de millones de dólares que deben en los próximos cuatro años. 

Muchas de estas pérdidas amenazan directamente el capital y la generación de efectivo de los bancos y otras instituciones financieras que operan en los mercados internacionales (no los bancos de El Salvador, que solo tienen créditos locales). 

Hay por lo menos dos razones para pensar que esos bancos no están preparados para enfrentar este problema. Primero, la magnitud de los ajustes que se han hecho en los bancos de los países industriales es muy pequeña en relación con la magnitud del problema en 2008. En crisis financieras similares en gravedad a la que se dio en 2008, las pérdidas han sido de por lo menos el 25 por ciento del PIB. Ni en Europa ni en Estados Unidos se han hecho ajustes de esa magnitud. 

Segundo, las pérdidas de la crisis pasada no se han absorbido. Por ejemplo, los préstamos incobrables del sistema bancario italiano todavía representan 16.5 por ciento de la cartera. Eso significa que los bancos han perdido entre tres y cuatro veces su capital líquido. El Deutsche Bank, un banco alemán, está en una situación tan precaria que ha tenido que dar declaraciones asegurando que no está en problemas de liquidez. 

Peor aún, el presidente de Freddie Mac, una de las instituciones financieras más grandes del mundo, que estuvo en el centro de la crisis de 2008, anunció el viernes pasado que la institución está perdiendo dinero tan rápidamente que no le quedará capital en dos años. Antes de la crisis de 2008, Freddie Mac tenía 30 mil millones de dólares de capital. Hoy tiene solo 1.2 mil millones. 

También el viernes el Banco de la Reserva Federal de Nueva York advirtió que podría haber una corrida en los fondos de inversión, con “efectos colaterales muy negativos en los mercados financieros”. Una semana antes, Neel Kashkari, que manejó el programa Tarp de salvamento de los bancos después de 2008 y que ahora es presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis, declaró que los bancos grandes siguen presentando un gran riesgo. 

Peor aún, los bancos centrales no pueden lograr ninguno de los objetivos que se proponen. Los bancos centrales de Inglaterra, Europa, Estados Unidos y Japón se han propuesto desde hace ya bastante tiempo no solo la generación de un crecimiento fuerte sino también algo muy básico: un aumento de la inflación a al menos 2 por ciento. No lo han podido lograr a pesar de crear enormes cantidades de dinero. La Reserva Federal de Estados Unidos subió su tasa de interés un cuarto de punto y la tasa de interés de los bonos a 10 años del Tesoro bajaron de 2.25 a cerca de 1.75. El artículo principal de “The Economist” en la semana pasada se llama “Sin Municiones”, refiriéndose a que los bancos centrales no solo ya no tienen con qué hacer política monetaria sino que no las tienen porque abusaron de su creencia de que podían realmente hacer política monetaria. 

El impacto de una crisis en el país se manifestaría en una disminución radical de las posibilidades de conseguir financiamientos externos. Si llega a haber crisis, las fuentes de financiamiento del gobierno se secarían inmediatamente, agravando los problemas que el gobierno ya tiene para conseguir préstamos externos. A mucha gente ya se les olvidó el impacto tan grave que la crisis de 2008 tuvo en nuestro país. Afortunadamente, para cuando sucedió el gobierno ya había llegado a acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que dieron solidez a las finanzas del gobierno. En este momento, el gobierno ya debería de estar en pláticas con el FMI para fortalecer dichas finanzas. 

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy