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¡A tomar las riendas!

El día de las elecciones los miembros de las JRV llegan realmente nerviosos porque van a tener que pasar todo el día junto a sus rivales políticos. En un país polarizado como el nuestro, los representantes de ARENA y el FMLN llegan con indicaciones: "no se dejen". Todos asumen que el otro quiere cometer fraude o acabar con todos los sueños de desarrollo del país.

No son ni las siete de la mañana y en algunos lugares ya se han dado varias discusiones subidas de tono. Sin embargo, poco a poco se van dando cuenta de que lo cierto es que en la mayoría de los caso, ambos están allí buscando lo mismo: respetar la decisión soberana del pueblo. Más de alguno bromea pasadas las horas: "Fíjate que la verdad es que sos buena onda, lástima que sos de X partido", se puede escuchar.

Se comienzan a dar cuenta de que ambos viven en el mismo país, tienen problemas muy similares, apoyan a la misma selecta, quieren que el país prospere, no toleran la violencia y mucho menos la corrupción. Ambos quieren lo mismo.

Pero esto no sucede solamente con la ciudadanía.

Una vez me encontré en una entrevista de radio a dos diputados: uno de ARENA y otro del Frente. Me llamó la atención que eran realmente amigos.

Terminada la entrevista, me atreví a preguntarles cómo era posible que se llevaran tan bien, si lo que vemos en televisión es que ambos partidos se detestan. Casi por inercia, ambos me contestaron que la mayoría de los diputados trabajan muy bien juntos y que son pocas las diferencias que tienen entre cada uno. El problema es cuando en el momento final de tomar decisiones en las plenarias, sus líderes, que tienen más intereses personales de por medio, comienzan a agarrar los micrófonos. "Tenemos que alinearnos", dijeron lamentándose.

Estas situaciones son realmente ilógicas pero pueden convertirse en una tremenda oportunidad para las nuevas generaciones.

La actual generación en el poder ha sido la protagonista en los últimos treinta años, para bien o para mal. Esta podría ser probablemente la última elección presidencial donde el candidato viene de sus filas. Lo digo con mucho respeto, pero nadie es eterno en este mundo. Y si bien es cierto que las nuevas generaciones no han querido participar como deberían haberlo hecho desde hace ratos, las leyes de la vida no dejarán otra alternativa (esperemos que sean los honrados y capaces los que lo hagan).

Entendamos que pase lo que pase mañana, la inversión en el país, tanto extranjera como nacional no se va a dar si no trabajamos en conjunto, tal como sucedió los últimos cinco años. Esto no es solamente culpa del gobierno, sino también del jueguito en el que también cayó la oposición en general. ¿Cómo invertir en un país donde el gobierno detesta a los generadores de riquezas? ¿Cómo invertir en un país donde los generadores de riquezas detestan a su gobierno?

Queremos menos pobreza, que la violencia sea cosa del pasado y, sobre todo, queremos líderes honrados. Aspiremos a ser más competitivos, un excelente sistema de educación, generar mercados de negocios que sean atractivos para cualquier inversionista o cliente en el mundo. Los salvadoreños amamos a nuestro país, mucho más a la azul y blanco que a la tricolor o la roja.

La nueva generación tiene una oportunidad en los próximos años (no por quien gane), y es aprender bien de los errores, así como de las virtudes de esta generación, para sólo permitirse cometer nuevos errores y multiplicar las virtudes.

*Lic. en Economía.

Columnista de El Diario de Hoy.