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Todos a votar con decisión

Llegó, finalmente, "la verdadera encuesta". Si se realiza con apego a la ley y a la verdad, el resultado será el que los votantes decidamos. Votando podremos dar a nuestra patria una oportunidad de sobrevivencia, ya que ¡así de graves están las cosas!

La elección de mañana será de vida o muerte para El Salvador, para la república, la democracia, la libertad, el Estado de Derecho y la oportunidad de que cada uno de los salvadoreños podamos construir, libremente, nuestro propio destino.

Por eso, votemos con decisión, sin miedo, pesimismo o hastío. Desechemos el malestar provocado por el asedio de una interminable campaña, ejecutada desde flancos tan variados y extraños como las empresas Alba, el Presidente Funes, Vanda Pignato, empresarios recién surgidos y otros de larga trayectoria que ahora, cuando peor se encuentra nuestro país, se deshacen en alabanzas para el actual régimen.

Desechemos los carísimos campos pagados de "asociaciones", "gremiales" e individuos absolutamente desconocidos, que atestiguan grandes obras del actual gobierno que solamente a ellos y a quienes reciben privilegios gubernamentales les constan, porque el resto de ciudadanos solamente podemos dar fe de las catástrofes que Funes y el FMLN han causado en estos casi cinco años.

Desechemos la campaña del partido oficial, masiva, bien hecha, excesiva y carísima. Los salvadoreños debemos exigir cuentas de ella, porque terminaremos pagándola todos. Sí, también la que promueve Alba, con préstamos venezolanos. O, ¿alguien cree que Alba, por ser "S.A. de C.V." afrontará sus propios pasivos, como le toca a cualquier empresa privada? ¡Por favor! Y ¿los anuncios, donde "voluntarios" alaban al actual gobierno? Además del pago por la "actuación", nos cuesta la pauta en los medios de comunicación. Y, claro, la propaganda más escandalosamente ofensiva y permanente, es la del Presidente Funes, en anuncios interminables y mentirosos, en cuanta ocasión tiene un micrófono enfrente por cualquier circunstancia; incluso, ¡en cadena de radio y televisión! ¡Pagado todo con nuestros impuestos, gastándose anticipadamente el presupuesto, los préstamos e hipotecándonos quién sabe cómo! ¿Se imaginan, entonces, cómo sería el "país soñado" por el profesor Sánchez Cerén?

A propósito, ¿dónde está? Los venezolanos pudieron verle y escucharle a través de Telesur; en cambio nosotros, salvadoreños, nos vemos privados de su presencia, ya que reiteradamente evade las invitaciones que los medios de comunicación nuestros le hacen. El haber estado el sábado anterior subido en una tarima, repitiendo consignas del FMLN para el cierre de campaña, no califica como "presentación pública": no son sus afiliados, sino el resto de los votantes ajenos a su partido, quienes tenemos el derecho de evaluar sus condiciones o falta de ellas para gobernarnos. ¡Y se esconde de nosotros! ¿Cómo afrontará nuestros gravísimos problemas, si no puede resolver ni siquiera una entrevista? A los demás contendientes sí les hemos visto y escuchado, ¡podemos analizarles! Al menos, sabemos que no se esconderán bajo la cama y que nos darán la cara.

Estas elecciones se celebrarán al amparo de la Virgen de la Candelaria; pidámosle que, con la vela que porta en su mano, ilumine nuestras conciencias en el momento de votar, para que definamos a nuestro nuevo gobernante en primera vuelta, finalizando así esta inaguantable campaña. Hagámoslo, marcando nuestra papeleta por aquel partido que resguarde, con verdadero compromiso, los valores patrios y cristianos que nos definen como salvadoreños.

¡Que Dios esté con nosotros!

*Columnista de El Diario de Hoy.