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Todavía estamos a tiempo de cambiar

Es necesario que hagamos un alto y que nos demos cuenta de que la política no se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de diferentes maneras de ver el mundo

La muerte del Presidente Francisco Flores sacó a relucir, lamentablemente, una vez más que estamos demasiado divididos y que hay demasiados rencores que tienen su raíz en la polarización política en la que vivimos. Estamos perdiendo el respeto ante situaciones de humanidad, como lo es la muerte de un ser humano. Estamos en el camino equivocado.
 
Me parecía increíble leer en las redes sociales comentarios diciendo que Francisco Flores “algo estaba pagando” cuando se dio a conocer la noticia de su estado de gravedad. ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo se puede perder el respeto hacia el dolor que está padeciendo una familia al ver a un ser querido entre la vida y la muerte?

Hace unos meses, simpatizantes del partido de izquierda se burlaban de los videos en los que el hijo de Francisco Flores salía defendiendo a su padre, como cualquier hijo lo haría. Y ahora, esas mismas personas son quienes comparten su último video, porque en este acusa a ARENA. Hoy admiran a Juan Marcos por su valor de acusar al partido del “enemigo”, por decir públicamente que ARENA no lo representa.
 
Me parece que estamos llegando a punto casi de autodestrucción. Todo lo que ha pasado estos días demuestra que hay una sed de ver derrotado al que consideramos nuestro enemigo, por el simple hecho  de tener una ideología diferente.  Queremos acabar con nosotros mismos.
 
Y es que pareciera que no reclamamos justicia, sino venganza. Hemos llegado al extremo de insensibilidad y de división en el que los de izquierda quieren ver derrotados a los de la derecha; y lo de la derecha quieren ver derrotados a los de izquierda a como dé lugar.
 
Todavía no puedo creer que incluso hubiera gente insinuando que la muerte de Francisco Flores es un montaje, o diciendo que la familia parecía demasiado tranquila al hablar ante los medios, que no se les veía una cara de tristeza, que no había lágrimas. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar cómo deben sobrellevar el dolor los demás?
 
Es necesario que hagamos un alto y que nos demos cuenta de que la política no se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de diferentes maneras de ver el mundo.  Tenemos que comenzar a ser más sensatos y no dejarnos llevar por el odio que incluso los mismos políticos han sembrado entre nosotros. 

El Salvador está en una situación difícil desde cualquier punto que lo veamos. Y lo menos que nuestro país necesita es que estemos divididos. Todos tenemos el derecho de pensar diferente, pero es importante que aprendamos a manejar de manera civilizada nuestras diferencias.
 
La muerte de Francisco Flores sacó lo peor de muchos, porque se perdió el respeto hacia el dolor que trae la pérdida de un ser humano. Pero este hecho también nos debe servir para pensar que es momento de cambiar el rumbo. Yo siempre he creído que lo más valioso que tiene nuestro país es a su gente. Y aún estamos a tiempo de dejar de lado las diferencias en ideologías No podemos seguir pensando que nuestros enemigos son otros salvadoreños. Al final todos somos ciudadanos de un mismo país,  y que al final todos queremos cosas buenas para El Salvador. Pero nuestro país solo va a salir adelante si existe una verdadera reconciliación entre nosotros y decidimos trabajar juntos. 
 


*Emprendedor salvadoreño.
@aatanacio