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Tierra de nuevas oportunidades

Muchos problemas aquejan a nuestro pulgarcito: pobreza, desempleo, pandillas, corrupción y la lista podría continuar. Sin embargo, nuestro mayor problema es cultural. En el mundo de los negocios se valora mucho la "cultura corporativa": se refiere al ambiente que se vive dentro de una organización, a la actitud de los empleados hacia sus compañeros de trabajo y hacia a los valores de la organización. Si la cultura corporativa no promueve la colaboración, el respeto y el bienestar de todos los "stakeholders" (todos los afectados por las actividades de una organización), ésta no generará valor y estará condenada al fracaso. Esta situación se presenta en todo tipo de organización social, incluyendo naciones y sus gobiernos.

Nuestro país se rige por la ley del más "vivo", aquí no se colabora con el vecino, ni con el compañero de trabajo, aquí uno se aprovecha de ellos. Aparentemente es la única manera que conocemos para "salir adelante". No nos damos cuenta que somos como cangrejos en un huacal, nos jalamos unos a otros tratando de escapar, condenándonos a nunca salir. Esta "cultura" salvadoreña es la que nos mantiene en el subdesarrollo, por lo que necesitamos cambiarla. No importa cuántas "Diego de Holguín" se construyan, ni cuántos "SITRAMSS" se echen a andar, nuestro país seguirá atrapado en el huacal si no transformamos nuestra cultura social. Existe una diferencia substancial entre el desarrollismo y el desarrollo. El desarrollismo busca imitar al desarrollo, pero no resuelve los problemas desde su raíz: es como tapar una gotera cuando hace falta reemplazar la lámina completa.

Entonces, ¿qué podemos hacer para cambiar la cultura social de El Salvador? Si nuestro país fuera una empresa, ésta no tendría posibilidades de sobrevivir, a menos que su director haga cambios drásticos para sacarla adelante. Primero: una manzana podrida echará a perder al resto, pero si ésta se desecha las demás tienen salvación. Segundo: se establece una nueva misión y visión, se crea un código de valores y se involucra a todos los empleados en la creación de éste, para que su compromiso sea mayor. Tercero: se mejoran las condiciones de trabajo dentro de la empresa y se establece un sistema de incentivos que mantengan alta la motivación de los empleados; regenerando así la confianza y desarrollando lealtad hacia la organización. Por consecuencia los empleados velarán por el bienestar de la empresa, ya que saben que su bienestar personal depende directamente de ella.

No se sabe aún quién vencerá en la segunda vuelta, por lo que este mensaje va dirigido a quien finalmente sostenga el cargo de Presidente de la República por los próximos cinco años. A usted le pido vele por el bienestar de todos los salvadoreños, abandone sus prejuicios políticos y colabore con la sociedad civil, incluyendo a la empresa privada, para crear una nueva misión y visión para nuestro país. Debemos recuperar el orgullo de ser salvadoreños. Dé el ejemplo de buena cultura nacional y mejore las condiciones de vida de los salvadoreños; uniformes y vasos de leche hacen bien si van de la mano de una educación de calidad. Deshágase de la burocracia dentro del gobierno y demuestre que el país puede funcionar con eficiencia; sea creativo en reducir el gasto público y en generar nuevas fuentes de ingresos para que el gobierno sea un árbol frondoso que da sombra a todos los salvadoreños. No tema pedir ayuda internacional (no monetaria sino intelectual), estudie los casos de Singapur y de Medellín, busque inversión directa extranjera que genere valor a nuestra sociedad y a nuestra economía.

Como un joven profesional salvadoreño viviendo y estudiando en Holanda añoro que un día tengamos en nuestro país la calidad de vida que se tiene en el mundo desarrollado. Futuro señor Presidente: está en sus manos ser uno más como los anteriores o pasar a la historia como el Presidente que sacó adelante a El Salvador.

*International MBA