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Tiempo de Adviento

Finalmente llegaron los vientos de octubre (cada vez más tarde) y con ellos ha iniciado también una de las épocas más lindas del año. El inicio del año litúrgico. El año nuevo de la Iglesia, la época de Adviento previa a la Navidad. Esperamos celebrar el nacimiento de Jesús y para ello debemos prepararnos, no sólo materialmente, sino que en particular de manera espiritual. Adviento proviene del latín adventus que significa llegada. ¿Y quién llega?

Hace unas semanas en una universidad fuera del país, mi hija se encontraba trabajando en un proyecto de clase junto a otras estudiantes, todas nacionales de un país que se precia de mayor desarrollo, pero también de mayor secularidad (separación de la Iglesia de los asuntos del Estado). El proyecto involucraba la celebración de la Navidad y al buscar en Internet les comenzaron a aparecer imágenes de un señor barbudo para la sorpresa de sus compañeras. Era Jesús.

La sorpresa mayúscula fue la de mi hija que no podía comprender cómo ciudadanas de otro país más desarrollado no conocieran ni siquiera la historia. No es lo ideal que no celebren a Cristo, pero no saber ni siquiera quién es el que ha nacido, es preocupante. La laicidad se ha promovido como virtud de los gobiernos modernos, en especial en culturas donde las religiones son muchas. Sin embargo, es inesperado el impacto de no recordar siquiera que no son "felices fiestas", sino que "feliz Navidad", el nacimiento de Jesús.

Siempre buscamos en la vida cómo ser mejores y cómo vivir más felices. Ahora es momento preciso para comenzar ese camino. Buscamos definir qué queremos en la vida y a veces nos olvidamos de vivir ahora y aquí en el presente. Piensa en María cuando descubre que será la madre de Dios. _Cómo en su corazón recibe el espíritu para decir daré vida, para decir sí? Bien dice la Palabra: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". La gracia viene de la obediencia, de aceptar la voluntad del Padre. Como la Virgen María debes decir sí al Señor, que se haga su voluntad. ¿Pero cuál es esa voluntad?

No celebres esta Navidad sin prepararte. Cultiva esa espera necesaria para celebrar con gozo. No permitas que haya Navidad sin Jesús. ¿De qué sirve lo efímero de los regalos sin la eternidad del amor verdadero? Aprovecha este Adviento y cada semana reflexiona con la Palabra sobre el verdadero significado de la venida del Señor. No olvides tampoco a aquellos preferidos de Jesús. No dejes a los pobres solos en estas navidades. No dejes a los enfermos solos. No dejes a tu familia sola. Recuerda que todo es obra de Dios y el amor es la mano invisible del Creador en la vida cotidiana.

El papa Francisco dijo este fin de semana que "el tiempo de Adviento, que hoy de nuevo comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona, porque está fundada en la Palabra de Dios. ¡Una esperanza que no decepciona sencillamente porque el Señor no decepciona jamás!". Y construyendo sobre esa esperanza de una vida futura llena de sentido para la humanidad dijo: "qué hermoso día será ese en el que las armas sean desarmadas, para ser transformadas en instrumentos de trabajo. ¡Qué hermoso día será este! Y esto es posible. Apostemos a la esperanza. La esperanza de una paz. Y será posible".

Para llevar a cabo este sueño y ayudar al Creador en la creación, hagamos cada uno todo lo posible en nuestro metro cuadrado. Hagamos posible el amor entre esposos. Hagamos posible el amor en la familia. Pero también hagamos posible el amor entre los necesitados. Hagamos posible el amor entre los enfermos. Hagamos sencillamente posible el amor en nuestro país. Ojalá que todos podamos ser más hermanos después de estas fiestas. Ojalá que más allá de las ideologías logremos descubrir lo importante y eso nos ilumine para siempre nuestro futuro.

*Columnista de El Diario de Hoy.