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Tercera edición

El candidato a la Alcaldía de S.S., Roberto Cañas, describió a su contendiente Nayib Bukele, como un candidato mediático. Título merecido pues constituye la tercera edición de esta especie, representada por Saca y Funes. Personajes con muy pocos méritos en su haber, pero convertidos en figuras agrandadas, mediante millonarias campañas de imagen, manipuladas estratégicamente por los medios de comunicación a su servicio.

Nayib Bukele y su equipo de campaña, fieles a la consigna de engrandecer a quien ha demostrado tener muy poco que ofrecer, califican de campaña sucia todos los señalamientos que se le hacen, manteniendo un sepulcral silencio a cuestionamientos negativos relacionados con sus actividades. La diferencia entre campañas negativas y campañas sucias la explicó claramente Marvin Galeas: Es campaña sucia, la que insulta y difama; negativa, la que expone cosas incómodas.

Nayib se ha negado a responder preguntas sobre su formación académica, aunque en las redes sociales, sus fieles seguidores le atribuyen título de Harvard. Se define como empresario, pero no ha podido decir cuántas empresas ha fundado, dirigido o simplemente trabajado. Su única carta de presentación ha sido magnificar su labor en el pequeño municipio que ha gobernado, y que en palabras de su incondicional padre, hoy es objeto de admiración mundial. Pero ha mantenido un sospechoso silencio sobre su manejo de las finanzas municipales, el exagerado crecimiento de la deuda durante los escasos tres años de su administración, los desalojos, violación a derechos laborales, etc.

Pero sí tiene la capacidad de mentir tranquilamente, como lo hizo para justificar su ausencia al debate organizado por la ASI, con los otros candidatos, el jueves 5 de febrero, alegando que no había confirmado porque le coincidía con la presentación de su plan de gobierno, aunque su equipo había asistido a las sesiones preparatorios, y ya habían circulado invitaciones a su evento partidario, para el miércoles 4 del mismo mes. ¿Será que creyó que nadie se daría cuenta, o está tan acostumbrado a faltar a la verdad? Su silencio a la campaña negativa en su contra deja la sospecha de algo turbio, de que quien calla otorga, mientras acusa a sus contendientes de campaña sucia.

La verdadera democracia está basada en libertad y verdad, para permitirnos elegir a la persona que consideramos idónea para gobernar, dándole un voto de confianza y creyendo sus propuestas y las promesas desarrolladas en su campaña. Pero no puede inspirar confianza un candidato que miente, es prepotente, altanero y soberbio, aprovechando su verborrea para abrumarnos con sus nuevas ideas, la mayoría de las cuales son irrealizables.

El FMLN que ganó con Mauricio Funes, ajeno al partido, de fácil discurso y con experiencia mediática, espera repetir la experiencia con Bukele, quien para desligarse del aura roja del Frente, ha coloreado su campaña de celeste, evadiendo la gestión desastrosa de su partido, en sus casi 6 años de gobierno. Jamás ha mencionado al SITRAMSS, el proyecto estrella del MOP que ha destrozado la capital, que tanto había mejorado durante la administración del Dr. Quijano. Bukele, que asegura tener la varita mágica para solucionar todos los problemas, ha guardado un sospechoso silencio sobre sus planes para componer la ruina en que su partido ha convertido la capital.

Nadie puede alegar ignorancia creyendo las ilusorias promesas del candidato mediático. Ya tuvimos suficiente con Saca y Funes, y esta tercera edición viene corregida y aumentada, por su condición de adolescente. ¿Se cumplirá, para nuestro castigo, el dicho que "El hombre es el único ser, que se va dos veces en el mismo hoyo?" No podemos permitirlo.

*Columnista de El Diario de Hoy.