Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

También Platón

Los psiquiatras somos a veces criticados por lo que, se cree, es nuestra percepción reduccionista de las enfermedades mentales y de la conducta en general. Se dice, por ejemplo, que intentamos reducirlo todo a moléculas y procesos bioquímicos, olvidando que la experiencia humana es mucho más que eso, que trasciende lo material y llega hasta lo existencial y espiritual. Tampoco es raro que se diga que intentamos resolver todos los problemas con medicamentos, como si éstos fueran la solución más efectiva de ellos.

Hace varios años salió un libro llamado Más Platón y menos Prozac, de Lou Marinoff, que aludía a este punto y recomendaba un abordaje más filosófico a los problemas emocionales y de conducta, en contraposición a lo puramente biológico. Una simple navegación por Internet también revelará que abundan los sitios en los que se pone en tela de juicio la conveniencia de los tratamientos psicofarmacológicos, dejando al lector con temor y, frecuentemente, con más dudas que respuestas.

Todo lo anterior ha llevado a que se formen prejuicios y tendencias y que, los diversos profesionales que trabajan en la salud mental, se vean más como rivales que como lo que deberían ser: aliados en pos de un mismo fin.

En respuesta a estas percepciones intentaré aclarar algunos puntos que no siempre son bien comprendidos y que han dado lugar a interpretaciones erróneas. No es mi intención hacer creer que todo lo que se hace está bien. Me referiré a la Psiquiatría y a su práctica de una forma general y no a situaciones específicas, que como todo en la vida están sujetas a error.

En primer lugar es falsa la creencia de que esta área de la Medicina pretende reducirlo todo a lo orgánico o químico. Si bien es cierto que como especialistas médicos los psiquiatras tienen una formación que tiende a lo biológico, no se limitan a eso. A través de su preparación y, especialmente, al tratar a las personas llegan a reconocer que el ser humano tiene otras dimensiones además de la física. Lo psicológico y lo social son elementos que se vuelven ineludibles en el tratamiento psiquiátrico, y esta especialidad es sin duda la que explora con mayor profundidad estas facetas. Cada persona es diferente aunque tenga la misma enfermedad y esta cualidad única es considerada en todo su valor. En su formación los psiquiatras reciben un intenso entrenamiento en psicoterapia y muchos de los fundadores de las más importantes escuelas psicoterapéuticas fueron médicos.

Es cierto que los psiquiatras prescriben con frecuencia medicamentos pero esto no significa que la farmacoterapia sea la única forma de abordar los problemas mentales. Es sólo una parte del tratamiento. Pero no pueden abstraerse de los avances médicos y científicos en general. La Psiquiatría es una ciencia y hace uso de los progresos que se producen en diversas áreas científicas. Dichos avances permiten que se conozca cada vez con mayor exactitud las alteraciones fisiológicas que provocan determinadas alteraciones de la salud y las formas de remediarlas. Los medicamentos no le resuelven a una persona sus problemas existenciales pero pueden ayudar a aliviar los síntomas que estos producen, y a tener una mejor disposición anímica o cognitiva para resolverlos.

La tendencia de la Psiquiatría no es la prescripción indiscriminada de fármacos sino su uso racional y el logro de un balance entre lo biológico y lo existencial. Necesita apoyarse en la ciencia pero no deja de tener en cuenta a Platón.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.