Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Surgimiento e inserción de una pandilla

Galaad tuvo relaciones sexuales con una prostituta. Ésta concibió y dio a luz un bebé. La Biblia no expone los motivos que tuvo Galaad para reconocer al niño como su hijo, dado que por su profesión la madre tenía múltiples parejas y no existían en la época medios para determinar la paternidad de manera científica. El hecho es que Galaad llamó al niño Jefté y lo llevó a vivir a su hogar. Posteriormente nacieron los hijos del matrimonio. Al principio las cosas transcurrieron sin dificultades. Los niños jugaban y se veían a sí mismos como hermanos. Cuando llegaron a adultos, los hijos del matrimonio se enteraron que Jefté no era hijo de su madre sino de una prostituta. Ese fue el detonante para que sus hermanos le despreciaran, amenazaran y arrojaran de casa. Posiblemente pesó mucho el tema de la herencia, la cual, era patrilineal y otorgaba al hermano mayor el doble de lo que le correspondía a los menores.

Jefté se vio de un día para otro desarraigado de su familia, de su herencia, de su trabajo y de su identidad social. Frustrado y con el corazón herido de por vida, se fue vivir a la frontera con Siria, en una época cuando las fronteras no estaban muy delineadas. En esa tierra de nadie otros hombres sin principios éticos se juntaron con él. Ellos también eran hombres desarraigados, marginados de la sociedad. Ya que no poseían ni tierras ni ganado para ganarse la vida, se dedicaron a cometer fechorías. Comenzaron a armarse y a desarrollar habilidades para las emboscadas y los asaltos. Robaban cosechas, hurtaban ganado y tomaban por la fuerza todo lo que deseaban. Jefté comenzó a destacar por su capacidad militar y pronto fue reconocido como el líder del grupo. Los vecinos no les podían resistir y se encontraban acongojados pues habían desarrollado un poder armado que les sobrepasaba. Parecía que Jefté y su grupo de mercenarios serían un problema interminable y era comprensible cualquier descalificación y condena de sus hechos. Los juicios éticos sobre conductas delincuenciales no explican las razones que las producen y mucho menos las resuelven. Siempre existe una historia detrás de cada acción. Es en esas historias donde se esconden las claves de las soluciones.

Algunos años después se produjo una invasión de los amonitas al territorio donde vivía el padre de Jefté. Era alrededor del año 1100 AC e Israel no se había constituido en una monarquía y carecía de un ejército nacional. Angustiados, los hermanos de Jefté fueron a buscarlo sabedores que él encabezaba un grupo armado que había demostrado eficacia. Jefté, que se sentía muy herido por sus hermanos, les echó en cara que ellos mismos le habían expulsado al exilio social y que hoy que estaban en problemas le venían a buscar. Pero sus hermanos le traían un ofrecimiento inesperado. No sólo le invitaban a volver a casa y recuperar su identidad sino que le solicitaban convertirse en su líder. Jefté aceptó ser su caudillo. Logró derrotar a los invasores después de agotar la vía diplomática y durante sus seis años de gobierno mostró prudencia y sabiduría. Su grupo de mercenarios asumieron otras funciones en la sociedad que les abrió las puertas y nunca más volvieron a cometer fechorías.

*Pastor general de la misión cristiana Elim.