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Sube y sube el precio del frijol

¿Por qué no baja el precio del frijol? Porque todo apunta a que la escasez de frijol y los altos precios continuarán el resto del año.

Productores y técnicos en la materia advierten que la cosecha prevista para finales de año será, como de costumbre, menor al consumo nacional y por debajo de las proyecciones gubernamentales. Hoy por hoy, en el país, ya no queda cosecha nacional que revierta la tendencia deficitaria, por lo que tenemos que seguir importando.

En los últimos años la producción de frijol ha sido en promedio de 1.6 millones de quintales; 800 mil quintales por debajo de la cantidad que el país consume anualmente. Los 200 mil paquetes agrícolas que el MAG reparte como parte de su Plan de Agricultura Familiar, apenas sirven para sembrar unas 45 mil manzanas, de las 139.5 mil que se cultivan en total.

En el país se siembran 139,464 manzanas de frijol. Y esto es lamentable cuando se tienen 400,000 manzanas de tierras ociosas en momentos que por problemas climáticos y otros factores la producción de frijol en toda la región centroamericana decreció un 23%.

La insuficiente cantidad de paquetes agrícolas ha sido una de las críticas de los agricultores al MAG, pues de acuerdo con los trabajadores de la tierra la cantidad de paquetes ha sido insuficiente, tanto en semilla como en insumos.

Como he señalado en anteriores columnas, la sequía ha afectado sobre todo a miles de pequeños productores de maíz y frijol, quienes dejan buena parte de su cosecha para autoconsumo de la familia y monetizan su inventario de acuerdo a necesidades de efectivo durante el año. Estos productores al ser afectados por la sequía ahora constituirán una demanda agregada de maíz y frijol. Si el Gobierno no permite importar maíz y frijol con criterio de urgencia, la demanda presionará sus precios al alza.

Por otro lado, la volatilidad de los precios agrícolas es de gran preocupación para los consumidores. Los vaivenes entre déficit y superávit de producción, entre reservas abundantes o escasas, la fluctuación del precio del petróleo y fertilizantes, como la misma recesión económica mundial, perturban los mercados de granos básicos. Todo esto nos coloca como consumidores en riesgo y echa al traste cualquier programa de soberanía alimentaria.

Urge definir soluciones viables y formular una política pública sostenible a largo plazo para la producción de alimentos. Contar con un diagnóstico serio que identifique las razones por las cuales existen incrementos cíclicos y ascendentes en los precios de los granos básicos.

El error más grave es no aceptar la realidad con pragmatismo y coordinar esfuerzos del Gobierno con el sector privado para equilibrar los mercados. Grave error es seguir cargando a cuestas las infladas estadísticas de "cosechas como nunca antes en la historia", que pregonó falsamente el gobierno anterior y ver fantasmas de acaparamiento.

Como señala FUSADES, las medidas que facilitan el intercambio internacional y el mismo precio que estimula la siembra de frijol es lo que estabilizará el mercado a mediano plazo. El crecimiento económico y la generación de empleos es lo único que elimina el hambre.

El mercado del frijol es regional y por ende lo que sucede con la oferta de un país afecta los precios en los demás. El frijol fluye hacia donde hay mejor precio y así estos precios se equilibran. Esta tesis se confirma en el comportamiento de precios reportada recientemente, ya que este año el precio empezó a subir en Honduras, luego en Nicaragua y finalmente en El Salvador, a los niveles actuales y con tendencias alcistas. Todos los países de la región están deficitarios e importan de Etiopía.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com