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Sostenibilidad de la caficultura

No debemos pensar que la responsabilidad es sólo de los tostadores internacionales. Los caficultores también tenemos que ser más eficientes en nuestro negocio

Hace unos días leí una noticia en las redes sociales que dedican cobertura a los diferentes aspectos del negocio del café en el mundo. En Milán, Italia, se llevó a cabo el “Gobal Coffee Forum”, convocado por la Organización Mundial del Café (ICO), al que concurrió el presidente de una de las compañías más grandes de alimentos y café tostado del mundo: el señor Jean-Marc Duvoisin, de Nestlé Nespresso.

El tema de su presentación fue la sostenibilidad del negocio de café. Evidentemente el tema está, por fin, llamando la atención de las grandes compañías que dependen del grano para generar su rentabilidad y presencia en los mercados mundiales.
 
Soy cuarta generación de caficultores, en una finca del volcán de Santa Ana.  Siento un gran orgullo y pasión de ser productor de café; estoy seguro de que este sentimiento lo comparto con miles de colegas que dedican su esfuerzo y sus noches de insomnio al tema del café, soñando con sus propias historias de éxitos y fracasos. 

La caficultura salvadoreña tiene ya muchísimos  años de desarrollo.  Dicen que tuvimos una época de oro del café; supongo que fue muy corta pues según lo que he podido captar en historias de los caficultores “grandes” (entre comillas, ya que comparados con nuestros vecinos no hay tal cosa) y pequeños, la caficultura siempre ha estado en “crisis”. 

La preocupación del señor Duvoisin, de Nestlé Nespresso,  es la misma que no nos deja dormir a los caficultores: ¿cómo hacer sostenible el negocio y cómo convertir las fincas en una actividad eficiente, rentable y próspera, con posibilidad de mejorar la vida de las personas que trabajan y dependen del cultivo? 

Ya es hora de que las grandes compañías que, por décadas, han comprado nuestro café, vean la sostenibilidad de sus negocios y tomen en cuenta que tenemos una dependencia mutua entre productores y tostadores, y que si los productores no tenemos un negocio rentable el café, eventualmente, les hará falta para continuar desarrollando su propio negocio. 

Por años los productores hemos pedido que se nos compre el producto a un precio justo y si así fuera las fincas estarían más cuidadas, con mejor producción, con personal motivado al que se le ofrecería oportunidades sin necesidad de que buscaran el sueño americano. 

No debemos pensar que la responsabilidad es sólo de los tostadores internacionales. Los caficultores también tenemos que ser más eficientes en nuestro negocio, producir más y mejor calidad de café, educarnos y buscar el valor agregado de nuestros productos. En un mundo globalizado, estamos en un ambiente competitivo, nadie nos va a hacer el favor de comprar a un mejor precio sin ofrecer un mejor producto que la competencia. Este debe de ser foco de nuestra atención.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.