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Son los medios y la política como el agua y el aceite en un vaso

El tema es tan viejo como lo son la política y la comunicación, y es que ambas, pareciera ser así, son como el agua y el aceite en un mismo recipiente.

Antes, los políticos ejercían su labor de convencimiento o de propaganda en la plaza pública, era el espacio idóneo para desarrollar las ideas y convencer al público, esto hizo que se desarrollaran, incluso, especialidades de gran relevancia como la oratoria.

En la actualidad , los espacios se han abierto y la tribuna se transformó, ahora son los medios de comunicación los que permiten a los políticos dirigirse a sus públicos y tratar de convencerlos o lograr su apoyo; es por ello que se habla ya de la sociedad mediática.

En el fondo el principio es el mismo, lo que ha cambiado en forma radical es la mediación; como también, no obstante, su convergencia permanente tanto la política como la comunicación tienen objetivos y finalidades diferentes, incluso por momentos contradictorias y excluyentes.

La política en su sentido general se entiende como la búsqueda del bien común, en particular si se quiere, alcanzar y ejercer el poder; mientras que la comunicación, en su versión romántica y generalista, busca la armonía, la comunión que permite alcanzar objetivos comunes, particularmente implica lo informativo, los procesos que mueven a alimentar "la conciencia" por medio de la información.

¿A qué viene esto? ¿Ejercicio teórico o académico? No, simplemente , a vuelo de pájaro, he querido señalar lo básico para exponer el marco explicativo que da cuenta sobre un par de cuestiones que a diario vivimos o padecemos en El Salvador.

Uno, los políticos perciben que los medios de comunicación y los periodistas los "odian o los aman", según la preferencia política partidaria, y que cada nota informativa es parte de una estrategia para denigrar o exaltar la labor de los políticos. Nada más alejado de la verdad que esto. La información sobre los políticos nace de los hechos públicos, que de una u otra manera interesan o afectan al público. En España la crisis se agudiza no porque los periódicos se hayan ensañado con la clase política, sino porque se dieron a conocer los manejos corruptos del gobierno socialista (incluidos los negocios que enriquecieron a sus dirigentes); el yerno del Rey hizo uso del tráfico de influencias para sus propios negocios y el propio partido oficial de derecha, el PP, fue descubierto con doble contabilidad, donde se registran los pagos dobles de la cúpula.

El Salvador no se queda atrás, los políticos engrosan las filas de nuevos ricos, gastan los pocos recursos del Estado para "ragalitos navideños" y obras de arte, o simplemente rascando de las instituciones que antaño fueron criticadas porque los gobiernos anteriores hacían uso de los fondos públicos.

Simplemente, y lo digo sin ambages, cuando se informa no se utiliza el criterio de odio o amor, lo principal que prima es informar y hacerlo de la mejor manera para que la población no sólo conozca lo sucedido sino también se forme una opinión de esta clase política que ejerce o que busca el poder.

Dos, las estrategias de comunicación e información del gobierno son eso, estrategias que forman parte de la "visión gubernamental partidaria" por lo general "arropada, justificada", bajo el manto de información pública; los asesores extranjeros de imagen de la Presidencia o la oficina de comunicación oficial lo que buscan, en definitiva, es mostrar "todas las obras y lo bien que se hacen las cosas en esta gestión".

En el país son incapaces de decir las cosas como son en este tema, pero tomando como ejemplo Venezuela, donde supuestamente la revolución y el cambio se ha producido, se anunció esta semana el nuevo Sistema Bolivariano de Comunicación e Información que "debe generar contenidos que no sean parecidos a la cultura del capitalismo ni estar a la altura de una verdadera independencia y los cinco puntos del Plan de la Patria (no es otra cosa que el gobierno del presidente Chávez)"; conceptos "agradables al oído" que expresan sin sonrojarse el vicepresidente y el ministro del ramo venezolanos.

En esta lógica, se podrá informar de las dificultades que enfrentan los proveedores de zapatos y uniformes, los del vaso de leche o los que tienen inmuebles alquilados al gobierno, a quienes no se les ha pagado lo que esta administración les debe, mientras muchos de ellos están ahogados por las deudas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com