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Solución, no maquillaje

Muchas personas opinan que el próximo gobierno encontrará un país con graves dificultades, debido a las equivocaciones por parte de las administraciones anteriores. A estas se les acusa de haber generado desigualdad, pobreza, desempleo, falta de oportunidades, endeudamiento y un galopante clima de inseguridad que por hoy es el principal problema que enfrenan los salvadoreños.

Siendo que la mayoría de salvadoreños nos denominamos cristianos y creyentes en lo que dice la Biblia, será necesario conocer lo que ella expresa y de ese modo señalar la principal causa de los problemas que aquí enfrentamos, tanto como la solución de los mismos. Porque siendo honestos, se debe atacar las causas y no las consecuencias de esta complicada situación que atraviesa el país, y trabajar con sentido de responsabilidad para ir erradicando poco a poco lo que propicia tales fenómenos. Jamás se los debe tratar con un simple maquillaje, sino con determinación.

El libro sagrado nos demuestra que mientras el ser humano estuvo en el Huerto del Edén bajo el gobierno de Dios, este hizo su voluntad y en consecuencia vivía alejado de todas las anormalidades que trae el pecado. Fue cuando se apartó de su Creador que los inconvenientes le vinieron. Dice Jeremías. 2.19: "Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos".

Esta declaración nos hace ver que los males económicos, morales y sociales que padecemos se originan en nuestra desobediencia a Dios, producto de la separación de Él. Es por eso que en Jueces 5:8 dice: "Cuando escogían nuevos dioses, la guerra estaba a las puertas", dando a entender con esto que cuando ofendemos a Dios le damos derecho legal a Satanás para que nos dañe. 1ª. Juan. 3.8 afirma lo siguiente: "El que practica el pecado es del diablo". Y Proverbios 14:34 dice: "La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones".

A lo largo de centurias hemos practicado diversos pecados como nación, de los cuales todavía no nos arrepentimos genuinamente; contrariamente hemos invalidado la ley de Jehová con filosofías nocivas a la fe y valores anti cristianos. Por ignorancia o por rebeldía, le hemos proporcionado a Satanás el derecho de destruirnos de muchas maneras, tal y como lo estamos experimentando en la actualidad.

Cualquier esfuerzo que se haga para resolver esta problemática, resultará insuficiente si únicamente nos basamos en la sabiduría humana, porque la solución es eminentemente espiritual. El salmista lo dijo cuando expresó "Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia". (Salmo 127:1). Si realmente queremos salir de esta crisis, debemos reconocer que hemos ofendido a Dios, pedirle perdón sinceramente y determinarnos a dejar la maldad. Así lo hicieron los ninivitas y obtuvieron el favor divino. 2º. Crónicas 7:14 es bien claro cuando dice: "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra".

Le sugiero al próximo presidente, que determine un día de arrepentimiento y reconciliación nacional y nos convoque a todos los ciudadanos a orar y pedir perdón a Dios para volvernos a Él. Malaquías 3:7 dice: "Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros... "Esto no reemplazará ningún programa social, ni eximirá de la responsabilidad de trabajar tesoneramente por la transformación nacional, pero le dará fundamento y solidez a todo lo que se haga en pro del país. "Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí" (Salmos. 33:12).

*Pastor General de Misión Cristiana Shekina