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¿Solos?

En realidad la posibilidad de establecer contacto, y que ustedes y yo seamos testigos, es muy baja. Un factor es el tiempo, pues estamos hablando de diferencias de miles, millones de años.

La semana anterior la misión Kepler de la NASA confirmó el descubrimiento de un planeta similar a la Tierra. Se le ha llamado Kepler-452b y entre sus características están la de tener un tamaño parecido, una estrella cercana y orbitar alrededor de ésta a una distancia parecida a la de la Tierra y el Sol. Está en lo que los expertos llaman “zona habitable”, indicando que podría tener superficie rocosa y agua en estado líquido. Y como la vida, según los científicos, comenzó en el agua…

El problema es que está un poco lejos, en la constelación Cygnus, a 14,000 años luz. Para tener una idea, la sonda New Horizons acaba de fotografiar Plutón, a 0.006 años luz, y le tomó diez años acercarse a él. De modo que habrá que esperar para saber más acerca de Kepler-452b.

Lo que ha despertado la curiosidad es obviamente la gran pregunta que la humanidad se ha hecho por largo tiempo: si no estamos solos en el Universo. Un planeta similar a la Tierra, con agua líquida -–tal vez océanos-− podría albergar vida. La primera pregunta es si existe vida; la segunda, si hay vida inteligente, seres parecidos a nosotros.

Esta posibilidad ha producido fascinación desde siempre. Para algunos los relatos de supuestas observaciones de platillos voladores y hasta de seres con grandes ojos y cráneo protuberante son pruebas suficientes. Los que somos más alcansativos nos hacemos la pregunta de por qué, si ya nos localizaron, no ha habido un contacto más concreto.

Como las distancias en el espacio son enormes no es técnicamente posible por el momento un contacto físico. Los científicos se inclinan por un contacto a través de ondas de radio, que viajan a la velocidad de la luz. Desde 1960 se han estado enviando señales de radio entre 1 y 3 megahercios, a través del programa SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), financiado por entes privados. Ya que se asume que otros seres inteligentes en el Universo estarían pensando igual, se intenta también captar señales del espacio, por medio de radiotelescopios. La cantidad de ondas de radio que se reciben es enorme y para descifrarlas no son suficientes los radiotelescopios. El programa SETI@home, tiene varios millones de computadoras que personas de todo el mundo ponen a disposición para captar las señales y analizarlas. El programa se instala en cualquier computador personal y trabaja mientras el equipo está apagado. Hasta ahora nada; todo ha sido, por decirlo así, “ruido cósmico”.

Además de ondas de radio, se han mandado dos mensajes concretos al espacio, el último en el Voyager 2, en 1977. En un disco de oro, acompañado del equipo para escucharlo, se grabó lo siguiente: un saludo en 55 idiomas, el llanto de un bebé, el encefalograma de una mujer, música de todo el mundo y un mensaje de paz. 

En realidad la posibilidad de establecer contacto, y que ustedes y yo seamos testigos, es muy baja. Un factor es el tiempo, pues estamos hablando de diferencias de miles, millones de años. Otro es el nivel de las tecnologías, que podrían diferir superlativamente.

Pero la búsqueda sigue. Con tanta tribulación en nuestro mundo para algunos es una especie de consuelo pensar que no estamos solos. Yo creo que no deberíamos percibirnos así pues, teniéndonos los unos a los otros, nunca lo hemos estado. 


*Médico psiquiatra.
Columnista de El Diario de Hoy.