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No solo el gobierno sale reprobado, también la oposición

Todo está dicho sobre el primer año del gobierno de Salvador Sánchez Cerén. Hablaron analistas, columnistas, tanques de pensamiento, el partido de oposición… Y se expresó la gente, mediante las encuestas. El juicio es unánime y demoledor: Tenemos un gobierno incapaz, cuyas políticas, lejos de resolver los problemas, las empeoran. Punto. No hace falta agregar más.

Pero sí hace falta preguntarse, con la misma rigurosidad: Si el gobierno de Salvador Sánchez Cerén es tan mal evaluado, y si además es la continuación de 5 años del primer gobierno del FMLN, igualmente fracasado ¿por qué la frustración generalizada (de la clase media, de los sectores populares, del empresariado, de la juventud) no se expresa en una nueva mayoría capaz de ejercer una efectiva oposición, y capaz de ofrecer al país una alternativa creíble?

La triste realidad: Tenemos una crisis de gobierno, pero también una crisis de oposición. Esto se traduce en algo realmente grave: una crisis de país. No hay rumbo.

ARENA, en crisis desde que permitió que Tony Saca se apoderara del partido, ha logrado sobrevivir. Cuando en 2009 sufrió la pérdida del poder y el intento de dividir y destruir el partido por parte de Saca y Gallegos, ARENA sobrevivió, contra todos los pronósticos. Resucitó como primera fuerza en las elecciones de 2012. Pero sobrevivir no es suficiente en política. No tuvo la audacia de renovarse, cuando tuvo la oportunidad de oro con la salida de su ala populista, que se agrupó en GANA. Tuvo la capacidad de ganar en 2012, pero sin renovación consecuente, sin una selección rigurosa de sus liderazgos y diputados. Así que rápido perdió lo ganado nuevamente ante la compra de voluntades por parte de Saca y Funes.

Luego de 5 años de un gobierno desastroso de Funes-FMLN-GANA, y contra el candidato más inadecuado que podía postular el FMLN, el comandante Sánchez Cerén, ARENA se mostró incapaz de ganar las elecciones presidenciales de 2014. Llegó cerca en la segunda ronda, gracias a una movilización sin precedentes donde la sociedad civil nuevamente sobrevivió.

Pero sobrevivir en política no es suficiente. Hay que ganar y definir el rumbo. Y para esto hay que ser audaz, hay que superar los fantasmas del propio pasado, hay que saber renovar sus propuestas y su liderazgo. Muchos en ARENA lo entendieron luego de la campaña de 2014, e impulsaron los pasos correctos en su Congreso de renovación. Resultado de esto: Nuevamente ARENA resucitó como primera fuerza del país en las elecciones parlamentarias y municipales de 2015. ARENA dio todos los pasos correctos, pero "too little, too late" y nunca con la audacia y contundencia que marcan la diferencia en sobrevivir y ganar.

Hoy, en medio de una encuesta de LPG Datos que registra una desastrosa pérdida de confianza de la ciudadanía en el FMLN y su gobierno, sale una evaluación de los principales liderazgos de los partidos. Y a pesar de las malísimas notas que los ciudadanos encuestados dan al gobierno del FMLN, los líderes de la oposición salen peor evaluados, con menos aprobación, que los fracasados del FMLN. No solo la nueva estrella del populismo, el alcalde Nayib Bukele, sino también políticos tan marginados como Oscar Ortiz y tan cuestionados como Mauricio Funes salen con más aprobación ciudadana que los líderes de ARENA. La principal carta de ARENA, Ana Vilma de Escobar, sale debajo de Sánchez Cerén, el presidente peor evaluado de la postguerra, y apenas encima de Tony Saca. Uno puede cuestionar la metodología de esta evaluación y decir que principalmente mide el grado de fama de los líderes, más que su calidad. Pero el problema no desaparece.

Obviamente ARENA tiene un serio problema de comunicación. Pero detrás de este problema hay otro aún más grave: No ha definido qué quiere comunicar. No ha traducido el análisis del fracaso del FMLN en una propuesta de soluciones. Y no ha definido el rumbo de su propio partido en cuanto a liderazgo y apertura consecuente hacia las inquietudes, angustias y críticas de la sociedad.

ARENA, sin definir su rumbo con claridad, no puede cumplir su rol de oposición ante un gobierno sin rumbo. Es por esto que ARENA no es capaz de capitalizar el descontento manifiesto y la desconfianza creciente hacia el FMLN y su gobierno. Es por esto que ARENA aún no ha podido construir una nueva mayoría capaz de ejercer una oposición que evita que el FMLN y GANA, en los 4 años que van a seguir gobernando, terminen de arruinar del todo el país, y capaz de asegurar que para las elecciones de 2018 (de Asamblea) y 2019 (de presidencia) exista una alternativa de poder creíble, consistente y renovadora.

La oposición no puede darse el lujo de quedar suspendida entre el conservadurismo de su pasado y los intentos de renovación. Tiene tres años para transformarse en la fuerza del progreso que necesita el país. O muestra audacia, o nuevamente se conforma con sobrevivir, gracias al mal gobierno del FMLN, pero sin capacidad de ganar y definir el rumbo del país.

*Columnista de El Diario de Hoy.