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Sobre el rumbo país

Un prolongado pulso entre ARENA y el FMLN, dentro del margen de error de cada medición, es lo que han venido mostrando las encuestas serias durante el proceso. Muy relevante, sin embargo, es el hecho de que el empate es entre votos duros de los partidos ya que hay un alto porcentaje que a estas alturas de la campaña se declara indeciso; a menos de tres meses para ir a las urnas cabe interpretar lo que la gente pretende decir es lo desilusionada que se siente con "la clase política" y su actuar. ¿Cómo habría de ser en otra forma, si tras los gobiernos que reconstruyeron y modernizaron al país, se creyó en "el cambio" y los resultados distan mucho de lo que se pensó?

Para muestra dos botones de esta semana: según LPG Datos, un 62.1 % de los encuestados dijo que el país va por el rumbo incorrecto versus tan sólo un 17.8 % que dijo que va por el camino correcto. Y sobre la situación general del país, un 67.9% respondió que está muy mal o mal, versus un 15.7% que dijo que está muy bien o bien. En una tendencia creciente, el 56.1% respondió que la inseguridad es el principal problema del país, el número más alto que ha habido para este tema durante la actual Presidencia. La megacampaña publicitaria FMLN/Presidencia Funes/Alba no ha logrado trascender del voto duro del FMLN por contrastar con la realidad cotidiana de los salvadoreños.

Por naturaleza humana la gente, cuando es su seguridad la que está en juego --ya sea la seguridad personal y la de sus familiares, o en el mundo industrializado la seguridad nacional del país-- sopesa más este tema a la hora de decidir. Cuando no es así, la decisión se toma dependiendo del estado de la billetera de cada quien. Ahí estuvo la genialidad de los estrategas de Bill Clinton en la campaña en que derrotó a George Bush padre: haber identificado que tras la Guerra del Golfo, con tan brillante desempeño de la amplia coalición liderada por Bush, a los estadounidenses les importaba "el pan y la mantequilla" (la micro economía), nuestro equivalente al frijol y la tortilla.

Que está apretada la economía familiar de los salvadoreños, no es novedad alguna: está apretadísima. Lo que se vive en amplios segmentos poblacionales es economía de supervivencia, sin esperanza de que haya nuevas oportunidades de empleo durante el presente quinquenio. Y como solía decir Aznar, la generación de puestos de trabajo es la mejor política social que existe. Pero aun cuando la falta de oportunidades laborales frustra a miles de familias enteras, la preservación de la vida como bien supremo; el grado de inseguridad física en que vivimos los salvadoreños es el problema número uno del país. Tristemente, acá la cosa tampoco va para bien.

Por el alto porcentaje que se declara indeciso a menos de tres meses de la elección, poco parecería querer ver la gente con los políticos en general, aunque sabiendo lo que estará en juego señalan las encuestas que la mayor parte del electorado irá a las urnas. La cantidad de indecisos indica que ya no se compra cualquier oferta y que es en las áreas rurales donde se vuelven más proclives al clientelismo político. Quien logre despertar esperanza se llevará la elección y al menos en teoría, por la opinión sobre el rumbo país y por el proyecto político que sustenta, tendría más oportunidad la oposición de hacer volver a creer a una población que ve en el Sur el proyecto del oficialismo.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY