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Sobre los accidentes

Escuché en laradio el anuncio de una compañía de seguros salvadoreña,que la segunda causa de accidentes en El Salvador son las distracciones mientras se maneja. Lo que no aclara el anuncio es cuáles son las distracciones. Lógicamente, son aquellas situaciones que obligan al conductor delvehículo involuntariamente a una falta de atención momentánea mientras maneja. Seguramente sabe, que a 100Km/h recorre 28 metros por segundo y para tener un accidente, sólo hace falta descuidarse, no más tres décimas de segundo.

Con frecuencia vemos gente usando el teléfono celular mientas maneja, a pesar que la multa es de $57, cuando la policía ve y actúa. Pensé que lo de las multas era teoría, hasta que me comentó un familiar que le habían puesto una, que pagó al día siguiente y que lo que ha hecho es organizarse para que las cosas irrelevantes por las que le llamaban por teléfono se las digan cuando llega a casa.

Pero hay otra serie de distracciones en las calles, los ejes preferenciales y las que aquí se llaman autopistas, que seguramente también crean distracciones a los motoristas, por ejemplo las grandes pantallas luminosas con anuncios cambiantes. Lo que en tros países es prohibido desde hace más de diez años; como aquí somos más listos, lo hacen, aparentemente sin restricciones. Recuerdo que en España, a principios de los noventa, cuando las carreteras nacionales se convirtieron en autovías de tres carriles y se construyeron nuevas autopistas, hubo un debate abierto sobre la influencia de la publicidad en las carreteras y su relación con los accidentes de tráfico, los heridos y los fallecidos Al final se decidió eliminar toda la publicidad en carreteras y sólo quedó la sobra del toro negro, que es cuando uno viaja por carretera y de pronto se ve en lo alto de algunas montañas.

No sé si las comisiones especiales de concejales de las alcaldías, que dan permisos para este tipo de publicidad, tienen ordenanzas que respetar o si se guían por algún reglamento nacional o internacional, o bien, si a la hora de decidir, pesan más las tasas que cobran por los rótulos, que los riesgos que por la distracción involuntaria que crean en los motoristas pueden ser causa de accidentes.

¿Quién regula, permite y cobra por la invasión de publicidad en las calles? ¿Qué es más importante para las alcaldías, las tasas por la publicidad o los riesgos de accidentes que provocan tanto rótulo publicitario?

¿Y si las alcaldías no actúan, quién como ente superior del Estado y en defensa de los ciudadanos decide sobre este abuso?, no tengo ni idea. Pero sí, parece razonable, que institucionalmente se establezca un límite, pues así como el ruido, el polvo, los malos olores son polución, también lo es el exceso de luz y los anuncios luminosos de día y de noche en las calles.

Pues eso, a quien corresponda, que actúe...

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net