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Sobre las cartas de Juan Pablo II a una filósofa

Lo más llamativo de esta publicación es que se afirme que hubo una intensa amistad entre Wojtyla y Tymieniecka, cuando las cartas, que se encuentran en la Biblioteca Nacional Polaca, no están disponibles para su lectura

"Las fotos y cartas que revelan la ‘intensa amistad’ de 30 años del Papa Juan Pablo II con una mujer casada”. Así se titulaba un reportaje difundido por la BBC el pasado 18 de febrero. Esta publicación causó revuelo, principalmente por las posibles interpretaciones a las que se presta que alguien llamado a vivir el celibato sostenga una “intensa amistad” con una persona casada. 

Lo más llamativo es que se afirme que hubo una intensa amistad entre Karol Wojtyla y Anna Teresa Tymieniecka, filósofa polaca, cuando las cartas, que se encuentran en la Biblioteca Nacional Polaca, no están disponibles para su lectura y su contenido es más bien desconocido. 

Por esta razón, las autoridades de la Biblioteca -verdaderas conocedoras del contenido de las misivas- emitieron un comunicado en el que no dejaban lugar a las malas interpretaciones: “Las tesis formuladas por los medios no tienen confirmación alguna en las cartas de Juan Pablo II a Anna Teresa Tymieniecka (…) Juan Pablo II estaba rodeado de un círculo de amigos, el cual incluía también a Tymieniecka, pero la relación con ella no era ni confidencial ni excepcional”.

Con gran sentido común, el director de la Biblioteca, Tomasz Makowski, declaró a AFP que “si algo hubiera pasado entre ambos, la policía secreta durante el régimen comunista en Polonia, lo hubiera sabido y lo hubiera utilizado en su contra”. El polaco no era santo de la devoción del régimen, pues era considerado una amenaza para el comunismo. 

El intercambio epistolar, además, era conocido desde hacía tiempo. Ya en el año 2000, el vaticanista George Weigel escribió en la biografía de Juan Pablo II, “Testigo de la esperanza”, que Tymieniecka comenzó a escribir a Wojtyla para discutir ideas en vistas del texto filosófico del polaco, llamado “The Acting Person”. 

También es sabido que el esposo de Tymieniecka, Hendrik Houthakker, fue una persona importante en la vida de Juan Pablo II. Este reconocido académico de Harvard fue consejero del Papa en temas económicos. 

El Papa Francisco se pronunció sobre el tema en su vuelo de regreso a Roma, proveniente de México: “Yo diría que un hombre que no puede tener una buena amistad con una mujer es un hombre que carece de algo. Una amistad con una mujer no es un pecado… El Papa también necesita el pensamiento de las mujeres. E incluso el Papa tiene un corazón que puede tener una amistad sana, santa con una mujer. Hay santos amigos: Francisco y Clara, Teresa y Juan de la Cruz”, explicó el Pontífice. 

Otro ejemplo es el patrono de los periodistas, san Francisco de Sales, quien escribía cartas de dirección espiritual a santa Juana Francisca de Chantal, desde 1604 hasta su muerte en 1622. Esos escritos, que ciertamente muestran la amistad entre ambos, son, más que eso, una oportunidad para conocer la sensibilidad espiritual de Sales y sus enseñanzas, así como una posibilidad para seguir el itinerario espiritual de Chantal, desde su viudez hasta la fundación de la Orden de la Visitación. 

Juzgar a priori un intercambio epistolar, sin conocer su contenido, no es más que generar sospechas innecesarias hacia el Pontífice. Con palabras de César Mauricio Velásquez, periodista especializado en temas del Vaticano, “una virtud que hizo grande a san Juan Pablo II fue sin duda la caridad y esto supone amistad, servicio, acompañamiento, comprensión y exigencia”. ¿Quién quita que en el futuro estas cartas, si se hacen públicas, revelen un contenido que sea de ayuda para las almas? 

*Periodista. Investigador en temas de 
ética y religión.
 jaime.oriani@eldiariodehoy.com