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Un sentido común desubicado

Dicen que "el sentido común no es tan común"; personalmente le agregaría, "y el que parece serlo, frecuentemente carece de sentido común". ¿A qué me refiero con esto? Lo aclaro con un ejemplo.

Hace unos meses, un grupo de empresarios recomendó al gobierno que el Estado asumiera el pago de 18 dólares por cada camión de carga que entre o salga del país por un nuevo sistema de rayos x. La respuesta del presidente Funes pareció algo que era de sentido común. Básicamente dijo que al asumir el gobierno ese gasto, quería decir que tiene que ser pagado desde el Fondo General de la Nación, el cual proviene de los impuestos de los salvadoreños. Funes dijo por qué va a tener que pagar eso el pueblo, y agregó que no sería justo para los salvadoreños, debido a que ya tienen suficientes problemas económicos.

Los periodistas que estuvieron presentes ante tales declaraciones realmente dejaron mucho que desear, pues complacieron su ignorancia. ¿Qué quiero decir con esto? Profundicemos un poco más en el tema. Absolutamente todos mantenemos al gobierno, es decir, todos los impuestos son pagados de alguna manera u otra por todos los que vivimos en el país. Sin excepciones.

Esto es lo que probablemente harían los empresarios salvadoreños. Ejemplo: 1) los transportistas incrementarían por 18 dólares el costo de transporte a los productores de tomates que los contratan para mover sus productos de un lugar a otro. 2) Los clientes dueños de los productos van a aumentar también en 18 dólares (diluido por producto) en los productos que le venden a la señora del mercado. 3) La señora del mercado aumentaría por la misma cantidad el precio de los tomates al consumidor final (usted y yo). 4) Hoy todos estamos pagando el aumento de 18 dólares. ¿Al final, quién lo paga? El pueblo. Muchas gracias, presidencia Funes, buenos cambios.

(No es el objetivo de esta columna, pero que tengamos un presidente que ignore este tipo de escenario es realmente penoso. Es difícil imaginar en cuántas otras cosas no ha tenido idea de qué ha estado haciendo).

Lo mismo aplica con la inversión extranjera en el país, la cual ni el actual y próximo gobierno realmente ha entendido en profundidad la situación, aunque sospecho que sea a conveniencia. Pocos días antes de las elecciones, un periodista conocido publicó un tuit donde decía lo siguiente: "Los empresarios que consideran irse del país si gana Sánchez Cerén que lo digan". Otro error.

Realmente es preocupante lo desviado que tenemos el sentido común. Cuántas veces no vimos a políticos decir hace unas semanas en los medios de comunicación: "miren todos los que dijeron que se iban a ir, aquí siguen".

Así, la primera corrección no es "¿cuántos se fueron?", sino qué debería ser "¿cuántos vinieron?". Segundo, "¿cuánto crecieron su inversión en el país los que no se fueron?" Tercero: "¿Por qué se van a mover si es su país?". El país está en la cola en Centroamérica y Latinoamérica en inversión extranjera directa. Pensamos que una inversión de poco más de 200 millones de dólares del Fomilenio II es algo significante, cuando Panamá, por ejemplo, está invirtiendo más de 7 mil millones de dólares sólo en el Canal de Panamá. ¡35 veces más en un solo proyecto!

Debemos entender como sociedad que hay que separar el hígado de lo lógico y especialmente del sentido común. Hay cosas que son absolutas verdades y otras absolutas mentiras, y uno de ellos es que la economía de este país sólo va a crecer si existen las condiciones para que eso suceda.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR