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Senador Leahy y Fomilenio II

Lograr la aprobación del convenio de cooperación internacional FOMILENIO por segunda vez sería muy importante para el país. Ya estamos en la etapa final y hay que felicitar al presidente Funes y a su equipo por el avance logrado. También por supuesto deben compartir el éxito todos los que, aun estando fuera del gobierno, son responsables de haberlo hecho posible, como los empresarios vinculados al Consejo para el Crecimiento.

Habiendo sido aprobado FOMILENIO II por la Corporación Reto del Mileno (MCC por sus siglas en inglés), queda pendiente la aprobación en ambas cámaras del Congreso de los Estados Unidos. Y en este contexto las declaraciones del senador Leahy son muy relevantes. No podemos esperar que nos apoyen con su dinero y no tengan libertad de definir cuándo, cómo y por qué. La MCC pretende garantizar que el país beneficiado tenga las condiciones políticas, sociales y económicas mínimas para promover un crecimiento económico amplio y sostenible.

Desde el primer FOMILENIO, el poderoso senador Leahy ha sido crítico de algunas debilidades que sufrimos. En aquella ocasión Leahy insistió sin éxito en la importancia de usar fondos para fortalecer el Poder Judicial y el Estado de Derecho. Ahora advierte que es necesario fortalecer a la Fiscalía y a la PNC en su lucha contra el crimen organizado, particularmente en temas de lavado de dinero, y asegurar el respeto a la Sala de lo Constitucional. Pero ninguna de estas dos observaciones encendió tanto al presidente Funes como la tercera.

Leahy también reveló estar "preocupado por algunos funcionarios públicos en posiciones de autoridad que hayan promovido dentro de las fuerzas policiales y de seguridad a personas involucradas en actividades ilegales". Aunque en sus declaraciones públicas ha sido precavido, los medios de comunicación han informado que se estaba refiriendo sin duda al general Munguía Payés. Mal hacemos en enfrentar al senador Leahy. Mejor haríamos en investigar las razones por las cuales tiene esa preocupación. Sería extraño que un político tan experimentado y conocedor de El Salvador esté levantado falsas acusaciones.

Personalmente sólo he conocido un pequeño tramo de la Carretera Longitudinal del Norte (CLN), construida como parte del primer FOMILENIO. Aunque el impacto de estos proyectos es invaluable, nos ha faltado terminar de hacer nuestra parte, especialmente en pequeñas obras de conectividad vial. Más de $460 millones fueron comprometidos en el proyecto por desarrollar la zona norte del país. Desde 1969 iniciamos los estudios de la CNL, pero fue hasta que logramos este apoyo que se ha concretado.

La visión transformadora de estos proyectos es novedosa. Se invierte en infraestructura, en desarrollo humano, en desarrollo productivo, en educación y capacitación. En cinco años se ha comenzado a cambiar la historia de desintegración y desconexión de los habitantes de la zona norte del país. En el informe de cierre del primer FOMILENIO se menciona que se beneficiaron más de quince mil personas, quienes lograron ventas de más de 100 millones, mejorando los ingresos familiares hasta en un 15%, a través de los diferentes proyectos agrícolas, turísticos y de artesanías, entre otros.

Aunque como requisito para el segundo compacto debíamos aprobar diez de los veinte indicadores de control de avance en diversas áreas y aprobamos trece, es importante enfocarnos en los que no aprobamos. Entre los indicadores por mejorar están la política fiscal, el Estado de Derecho, los gastos en educación primaria, la protección de los recursos naturales, la tasa de inmunización y la tasa de niñas en secundaria. FOMILENIO II podrá hacer la diferencia en la zona costera, pero será nuestra capacidad de atender los otros temas de país lo que hará factible que nuestro desarrollo global aproveche de una vez por todas las potencialidades de cada una de nuestras regiones. Ojalá demos adecuado seguimiento a estos indicadores.

*Columnista de El Diario de Hoy.