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Seguridad pública, el debate y los planes de gobierno

El domingo pasado, buena parte de El Salvador estuvo atenta al debate presidencial organizado por el Tribunal Supremo Electoral y la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores. Lastimosamente, la forma en que se normaron las participaciones de los contendientes, no permitió que el evento se desarrollara con una dinámica más abierta y, en consecuencia, no se dio un verdadero debate.

Después de leer los apartados dedicados a las propuestas en materia de seguridad pública, contenidos en los planes de gobierno de los tres candidatos con mejores posibilidades, me pareció oportuno y necesario que existiera un espacio como el debate que se había prometido, en el que cada uno explicara su análisis de la crisis delictual que experimenta El Salvador y ampliara su visión estratégica y operativa de cómo solucionarla. El evidente y abismal desbalance que existe en el contenido de los planes me preocupó mucho y, por lo tanto, consideré imperante que cada contendiente desarrollara sus ideas sobre la inseguridad en El Salvador.

Al estudiar el contenido de los diferentes planes, se puede afirmar que la propuesta más robusta y ambiciosa es la Norman Quijano, ya que incluye más de cien medidas, ordenadas en apartados definidos y relacionados a su particular lectura de la situación de la criminalidad en El Salvador, incluida al inicio del capítulo dedicado a la temática. Aunque no estoy de acuerdo con algunas de las propuestas, las acciones incluidas guardan una clara coherencia estratégica con el análisis planteado y evidencian un abordaje integral del combate al delito. Quijano, en sus propuestas, incluye reformas radicales que implican una significativa reconfiguración del aparato de seguridad estatal. También toca temas sensibles como la revisión de la estructura salarial de los policías y mejorar sus condiciones de trabajo y calidad de vida, y enfatiza la necesidad de fortalecer los sistemas de autocontrol misionados con identificar, investigar y sancionar la corrupción al interior de la policía. Además propone medidas para mejorar la inteligencia, manejo y análisis de información delictual e investigación criminal. También plantea un tratamiento especial para las comunidades más afectadas por el crimen. Aunque no ahonda en los temas como la gravedad del problema exige, Quijano logra profundizar más que sus contrincantes.

El capítulo de seguridad del plan de gobierno de Salvador Sánchez Cerén es considerablemente menos robusto, ya que sólo incluye treinta y cinco acciones para solucionar la crisis delictual. Lastimosamente, el documento no incluye una sección en la que se explique el análisis del candidato en relación a la dinámica criminal. Esto no permite identificar una coherencia estratégica en sus propuestas. Aunque toca temas importantes, coincidiendo en algunos con los de Quijano, como la corrupción policial, la necesidad de reconfigurar el aparato de seguridad, y de mejorar la inteligencia e investigación, Sánchez Cerén no desarrolla medidas concretas vinculadas a dichos temas, sólo los menciona. El apartado más amplio lo dedica a la prevención, incluyendo trece acciones (en contraposición al tema de extorsiones para el que sólo incluye tres propuestas muy generales).

El plan de Antonio Saca tiene la propuesta de seguridad más endeble, con tan sólo doce acciones para atacar la criminalidad. Tampoco cuenta con un análisis del problema actual que posibilite identificar el fundamento estratégico detrás de su visión de la solución a la crisis de seguridad. Toca algunos temas importantes, pero se queda bastante corto en su desarrollo.

Aunque los planes de gobierno presentados por Quijano, Sánchez Cerén y Saca presentan las variaciones antes descritas en relación a la comprensión del problema delictual y la amplitud con la que desarrollan sus propuestas de solución, puede que el análisis y visiones de los candidatos sean más amplias de lo que se plasmó en sus planes de gobierno. Debatir los temas podría haber logrado eliminar este tipo de discrepancias y comunicar fehacientemente el punto de vista de los contendientes a la ciudadanía.

*Criminólogo

@cponce_sv