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La seguridad nacional

Vivimos tiempos difíciles, donde a diario vemos índices delincuenciales dispararse; masacres, ataques a la autoridad, centros penales con teatro en casa y otros lujos que no posee la familia promedio; falsos mediadores libremente emitiendo amenazas disfrazadas de preocupación. Sin duda, es momento de decidir sobre las posibles soluciones al caos en que estamos sumergidos actualmente. Aquí algunas ideas, que ojalá aporten al debate, dado que necesitamos una urgente solución al problema.

Primeramente, a mi criterio, necesitamos que todos los partidos y el gobierno central entiendan que la violencia no es un tema político. Este es el peor cáncer que ha atacado a nuestra sociedad en su historia moderna. Las acusaciones vacías, la critica sin propuesta, los ataques a medios, no tienen cabida. La vida de todos está en juego, no se puede politizar algo tan serio.

Como segundo paso, necesitamos que el Ejecutivo digiera la dimensión y gravedad del problema. Este año hemos conocido que marzo fue el mes más violento en una década con 482 muertes que lamentar; el presidente perdió a uno de sus escoltas personales en un cobarde ataque; el Centro Judicial mas grande del país y otras instituciones han sido ametralladas; cedes policiales objeto de ataques con granadas; el promedio de homicidios se ha mantenido en 16 al día, tuvimos un oscuro lunes con 31 muertos y muchas otras tragedias más. Estas son señales inequívocas que el Estado está en riesgo. Si las autoridades no responden de manera clara, consistente y contundente, los grupos delincuenciales concluirán que pueden competir con el gobierno, entrando así en una prolongada y desgastante batalla de mediana intensidad.

Como tercer paso, necesitamos que todos los órganos, ministerios e instituciones hagan un serio esfuerzo para recortar gastos y reorientar elpresupuesto a la cartera de Seguridad. Eliminando, ojalá, bonos, fiestas, viajes, regalos o cualquier otro gasto que no sea estrictamente necesario para el funcionamiento del Estado.

Como cuarto paso, debemos exigir como sociedad, la depuración de todos los cuerpos de seguridad, sistema judicial, fiscalía y demás involucrados en la lucha contra el crimen organizado. No podemos seguir siendo víctimas de funcionarios corruptos, que permiten al criminal usar el sistema a su favor. Es intolerable que las cárceles sean eternamente, los centros de comando de las pandillas, y nadie esté preso por ello.

Como quinto paso, debemos entender como sociedad y gobierno, que hoy vivimos las consecuencias de años de corrupción, negligencia y visión de corto plazo de gobiernos anteriores. Este problema data de la época de Francisco Flores, desde entonces se ha tratado al criminal con mano suave, se le entregaron prisiones, malos elementos del ejercito y policía les vendieron armas, hemos visto narcotraficantes sentados en la Asamblea Legislativa, dejamos solas a las víctimas, la mal llamada Procuraduría de Derechos Humanos ha defendido únicamente al delincuente, sin nunca velar por los derechos del ofendido. Si no cambiamos hoy nuestro actuar y enfoque, es imposible que la futuras generaciones tengan un país diferente.

Como sexto paso, debemos apoyar y honrar a policías y soldados. Hombres y mujeres que por un bajo salario, exponen sus vidas para garantizar nuestra integridad. Debemos crear como empresa privada incentivos para las fuerzas de seguridad, cada industria o negocio sabe mejor cómo puede aportar y demostrar su gratitud. Es importante que valoremos y recompensemos su esfuerzo, debemos dejar claro a nuestros jóvenes y a la sociedad entera, que el único héroe en la calle, es el que porta con dignidad su uniforme.

Como séptimo paso, necesitamos un plan nacional, implementado localmente por las alcaldías, para la creación de juntas vecinales de seguridad. Cuya única función sea coordinar entre si y con los cuerpos de seguridad, el flujo de información para llevar acabo las tareas necesarias en materia de prevención y combate del delito.

Estas son algunas propuestas, que esperaría escuchar en el debate publico y ojalá ver implementadas a la mayor brevedad. Todos debemos comprender, que el único enemigo del honrado es el delincuente. Podemos como ciudadanos ser adversarios en el plano deportivo, político o económico, pero como salvadoreños, debemos ser aliados incondicionales en la defensa de nuestra paz, progreso y libertad.

*Colaborador de El Diario de Hoy.