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La seguridad y las caravanas de los funcionarios públicos

Mi dispositivo de seguridad son cuatro agentes, manejo yo, o sea, yo no uso motoristas; no sé qué les escandaliza…" Estas son las palabras textuales de un funcionario público de tercera línea.

Las declaraciones, reproducidas por varios medios informativos, me llamaron la atención, en primer lugar, porque se trata de un funcionario que ocupa un puesto que no es de elección popular, ni forma parte del equipo ministerial; es un funcionario que preside la junta directiva de una institución que, sin duda, es importante porque administra los recursos hídricos del país.

En segundo lugar me hizo pensar en mis adentros que, además, debemos de agradecerle a este funcionario porque "él mismo maneja", lo que evita que tenga motoristas, y, por lo tanto, los contribuyentes se "ahorran" dinero. Y tercero, este funcionario desafía a los periodistas increpándoles, "no sé qué les escandaliza".

El presidente de la República ha tocado el tema y, prudentemente, ha dicho que estudiara el caso de las caravanas que acompañan a los funcionarios; que escuchará la opinión de los miembros del Estado Mayor Presidencial, y ha externado opinión de que habrá que disminuir lo de las caravanas, algo que el anterior presidente de la República exhibía con bastante ostentación. Hasta ahora, los vehículos de la seguridad del actual mandatario han disminuido de manera significativa.

Dos cuestiones: una, pareciera que se trata de un tema baladí, insignificante y a lo mejor lo es porque por muchos recortes que haya al respecto, poco o nada ayudarán, por ejemplo, a disminuir la deuda de país o a mejorar las maltrechas finanzas del gobierno.

Y dos, detrás de las caravanas hay un tema de seguridad, aunque en este punto me surgen algunas interrogantes como la de ¿qué privilegios tienen los funcionarios por sobre cualquier otro ciudadano, para que el Estado le pague seguridad especial? y menos cuando se trata de dos, tres, cuatro o más escoltas que bien podrían estar sumando a los agentes de la policía y efectivos del ejército que patrullan las calles del país.

Además ---y esta es otra pregunta que me hago repetidamente---, ¿sí este funcionario que utiliza carros "seguidores" de la institución y los escoltas que lo cuidan, fuesen pagados de su bolsillo, destinaría parte de su sueldo para este gasto?, sobre todo, si tal como afirma este funcionario ha "sufrido varias amenazas de muerte", en apariencia, porque ha impuesto multas hasta de 300 y 500 mil dólares, y ha cobrado lo que tenía que cobrar…

No nos equivoquemos, y por favor no se malentienda mi criterio el cual no lleva la mínima intención de personalizar este caso. Simplemente se trata de un ejemplo, que al igual que otros, expuestos en este mismo espacio, incluyendo el de aquel funcionario que "hace regalitos de Navidad" a costa del presupuesto de la institución que preside, o que viaja al extranjero en "primera clase", todo ello pagado con dinero de los contribuyentes. Tampoco es la intención de "molestar" a los actuales funcionarios, cuando en el pasado, en los 20 años de Arena, poco o nada se decía sobre los excesos, que también se cometieron.

La idea de tratar este punto es que se requiere ---y esta es una tendencia mundial ante las diferentes crisis económicas que se abaten sobre países de Europa o de América---, que los políticos, sin importar del color del partido al que pertenezcan, deben imponerse la lógica de la austeridad e imitar la actitud sencilla y modesta del ciudadano común que, con costos y dificultades, llega al final del mes y paga sus deudas. Aquellos que creen que llegar a un puesto público es casi como encontrarse un cofre con dinero que se puede gastar a diestro y siniestro, deben acabar.

Se trata de actitudes diferentes de la clase política, de por sí importante y clave para administrar al Estado y la sociedad democrática, se muestre más cercana a la mayoría de la población sencilla y humilde que con grandes dificultades y a base de trabajo y esfuerzo paga su casa, su carro, y envía al colegio a sus hijos.

Es importante que la clase política manifieste signos diferentes de austeridad en medio de un Estado con serias dificultades económicas, incrementadas por las diversas crisis, pero que nacieron de problemas estructurales de antaño en los que amplios sectores de la población no han podido subirse al tren del desarrollo, el progreso y la prosperidad.

La austeridad impacta en forma positiva a la población, si no vean los ejemplos del presidente José Mujica o del papa Francisco.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com