Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Segunda carta a un amigo

Mi buen amigo, por lo que escribo ya puedes darte cuenta que aquí las cosas no están buenas, que todo sigue igual y un año más... que se me va. Pondré al fuego otro café para esperar... amanecer…

Querido amigo, las palomas otra vez me han pintado el ventanal. Me han subido el alquiler, creo que el próximo mes ya me tengo que mudar.

Me olvidaba de decir que el pasado mes de abril dijo la televisión que un cometa pasará y tal vez nos traerá otro tiempo más feliz.

Bueno, recordado Mauricio, ha pasado un año más de separación física, pero no espiritual entre usted y nosotros, sus compañeros.

Nos hacen falta sus puntadas, sus ocurrencias, su generosidad, su música y sus películas.

Como verá, el país sigue mal, presa de la violencia, el deterioro de la economía y la corrupción.

Tenemos elecciones otra vez y la gente pide cambios a gritos, pero el panorama es incierto. Hemos vuelto a tener 13 muertos diarios, sin que haya medidas efectivas para cambiar esta situación y lamentablemente ante la indiferencia de la población.

Lo que realmente está camino de generar cambios en la reanudación de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, que acabarán con años de bloqueo económico a la Isla, pero también auguran el destierro del bloqueo ideológico que mantiene sojuzgado a ese pueblo.

Se cumplirá así la profecía y la aspiración de nuestro recordado Juan Pablo II: "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba".

Lo que sí está que arde es el terrorismo islámico, que ciega mentes y corazones y lleva a jóvenes a buscar la destrucción de quienes no piensan como ellos.

Ha habido tragedias aéreas inexplicables, sobre todo en Asia, con aviones que desaparecen o que sufren insólitos percances.

La ciencia ha avanzado en la cura de víctimas del fatídico ébola, pero aún no establece contacto abierto con los extraterrestres como pregonan muchos, aunque muchos de nuestros políticos y funcionarios viven en la Luna. Tampoco se han cumplido las profecías mayas que presagiaban un cataclismo universal, pero sí ha temblado fuerte, aunque no ha pasado del susto.

Como le decía, este marzo habrá elecciones legislativas y para alcaldes en El Salvador, las primeras con un nuevo método de voto cruzado que si es bien aprovechado por la población, acabará con la partidocracia y la imposición de gente inescrupulosa en la Asamblea Legislativa.

Pese al sombrío escenario que tenemos, no perdemos la esperanza y confiamos que habrá nuevos vientos en Latinoamérica que permitirán que acaben el odio de clases, el resentimiento y la irracional polarización ideológica.

Esperamos que se acaben el llanto, el luto y el dolor de tantas familias víctimas de la violencia y la matonería, que ya cobró la vida de un joven que fue abatido a tiros por un salvaje que no soportó que le reclamara porque le había golpeado el auto.

Como puede ver, desde que usted se fue las cosas no han mejorado, sino que al contrario, pero quizá alentadas por nuestra indiferencia frente al dolor ajeno y porque nos parece más sublime y humano llorar y hacer manifestaciones públicas de congoja por una elefanta que por nuestros hermanos victimizados y sus familias.

Finalmente, esperamos el día en que podamos encontrarnos y celebrar juntos otro tiempo mejor. Por ahora salúdeme a nuestros entrañables Lolek, el padre Jorge Miranda y Ernesto Villalobos y dígale al buen Dios que no se olvide de nosotros.

¡Hasta siempre, Chelón!