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Satanizando lo privado

En el pasado, cuando se quería dominar a un niño por el miedo, se le amenazaba con la siguanaba, el cadejo, la carreta chillona, el ánima sola, el petate del muerto, y muchos otros personajes de la mitología cuscatleca del horror. Actualmente, el FMLN y antes otras organizaciones sindicales, han resumido estos horrores en una sola palabra: "privatización", como la peor desgracia que puede ocurrirle al pueblo salvadoreño. Equivalente a más pobreza y abusos de poder por una clase privilegiada, que ha crecido a base de aprovecharse de los más desposeídos.

Cuando se vendió ANTEL a empresas privadas, hubo una tremenda campaña que amenazaba con la ruina de las telecomunicaciones, ya que ANTEL era la más rentable del sector público, con 25 millones de colones anuales de utilidad. ¡Gruesa suma, que hoy supone menos de $3,000! Y que para conseguir teléfono fijo, había que esperar hasta 3 años, más una considerable mordida a algún influyente conecte. ¿Puede alguien negar los beneficios de la privatización?

Pero la labor de satanizar la privatización continúa de parte de la izquierda y sus sindicatos afines, con la amenaza de que si se privatiza la salud, los pobres deberán pagar sumas inalcanzables para sus pobres bolsillos, quedando los servicios únicamente para las clases adineradas. Don Pedro Roque en su artículo del domingo pasado, muestra el ejemplo del Hospital La Ribera, en Valencia, en manos privadas, mediante una concesión del Estado, con modernos equipos y excelente atención a sus pacientes. La privatización de la medicina en muchos países desarrollados permite menos gasto estatal en infraestructura, ya que médicos privados tienen horarios en sus clínicas para los derechohabientes del sistema estatal.

Los asocios público privados, en el caso de la educación, permiten que la empresa privada pueda hacerse cargo de la construcción y equipamiento de centros escolares, de acuerdo a las necesidades de la tecnología, quedando los planes educativos y los docentes, bajo control estatal. En el caso del agua, es evidente que jamás ANDA tendrá la capacidad para lograr el moderno sistema que exige la demanda del vital líquido para toda la población. El mejor ejemplo es el abandonado Puerto de Cutuco, a cuya concesión se opuso el Frente, alegando defender nuestra soberanía, ante la amenaza de una privatización. Los resultados están a la vista.

Es importante considerar que esta manipulación semántica de "privatización" y otras palabras, son producto de las instrucciones de José Stalin, a sus seguidores: "De todos los monopolios que disfruta el Estado, ninguno es tan crucial como el monopolio de manipular las palabras. El arma esencial para el control del poder, es el diccionario".

Es componente vital de esta manipulación, una constante campaña de mentiras, para hacer creer al pueblo, poco versado en esos temas, que los llamados programas sociales son la solución a todos sus problemas económicos; que sólo un enorme Estado paternalista, tiene la capacidad de mejorar la calidad de vida de la población. Esto genera más pobreza, menos afán de emprendedurismo, ambición de trabajo individual, sino fomentar la humillante costumbre de extender la mano, para que me den. Los jóvenes, así acostumbrados, jamás entenderán el valor y la dignidad del trabajo, siendo su vida ociosa, caldo de cultivo ideal para integrarse en las pandillas.

Esta es la estrategia que Funes y el FMLN han desarrollado, para convencer a un pueblo ingenuo y poco instruido, que la privatización es la mayor desgracia que puede ocurrirles, para lograr establecer un Estado totalitario y controlador, siguiendo al pie de la letra las consignas de Stalin.

*Columnista de El Diario de Hoy.