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Santo Evito

"Evita" es una exitosa obra de teatro musical creada por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, que se basa en la vida de la que fuera la primera dama de Argentina, Eva Perón. A pesar de sus inexactitudes históricas (es un musical, después de todo), el libreto reconoce de una manera un tanto cáustica, cómo la adoración que la Primera Dama despertaba --le decían Santa Evita-- hacía que se ignoraran ciertos elementos preocupantes del mandato de su esposo y de su manera de ejercer el poder: los efectos nefastos para la macroeconomía que trajo el despilfarro de su gobierno populista, o su autoritarismo pseudofascista y silenciación sistemática de opositores, entre otras cosas.

Algo parecido ha sucedido en Bolivia, en donde la adoración que ha despertado la persona de Evo (¿Santo Evito?) ha hecho que se preste menos atención a temas de enorme importancia, como la erosión del Estado de Derecho que le permitió reelegirse a un tercer período. Constitucionalmente, se permitía solo una reelección inmediata, pero se alegó vía resolución constitucional --cosida a la medida y con ruedo largo, para que dure otro par de períodos-- que los primeros dos períodos de la presidencia de Evo fueron de "otro" Estado, por lo que del "nuevo", del Estado Plurinacional de Bolivia (el nombre cambió vía reforma constitucional recientemente) Evo nunca había sido presidente y eso le habilitaba a ejercer un tercer período.

Violaciones de la Carta Democrática Interamericana aparte, llama la atención que varias voces en la prensa internacional, desde CNN hasta el New York Times, se hayan volcado en halagos a Evo, tras su más reciente paliza electoral en la que resultó electo con el 60 % de los votos. Se ha hablado de su sacrificada manera de ejercer el poder (porque aparentemente no se toma vacaciones) y del milagroso crecimiento económico que ha procurado (aprovechando un boom de precios), como si valiera la pena sacrificar el Estado de Derecho y principios democráticos en el altar de la estabilidad económica. No han merecido la misma atención las preocupantes y sistemáticas violaciones constitucionales que Santo Evito tejió para perpetuarse en el poder, o el autoritarismo que permite expropiaciones impunes.

Tampoco se ha dedicado demasiada tinta en la prensa internacional (la supuestamente libre y democrática) a las amedrentaciones que desde el poder se han hecho a periódicos acusándoseles de oponerse al gobierno (tema que sí resaltó en su más reciente reporte Human Rights Watch), o al hecho de que la multiplicación de medios de comunicación de propiedad estatal amenaza con sofocar el debate abierto y el pluralismo de ideas.

Hector Schamis, profesor de Georgetown University y comentarista político, se refería al fenómeno de la perpetuación de Evo en el poder a través de cuestionables reformas constitucionales, como el del "mundo del revés", en el que los estados son los pasajeros, y sus presidentes, los eternos y estables. El enorme problema es que esta maleabilidad constitucional puesta al servicio de la consolidación del poder --y que le prensa se ha volcado en ignorar en estas favorables temporadas de vacas gordas-- también puede servir el día de mañana para que los derechos del individuo sean igual de pasajeros que el Estado boliviano, que un día era uno y al siguiente, otro muy diferente. Y esa tragedia, jamás va a inspirar ningún musical.

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg