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San Salvador es de todos, aprendamos a respetar nuestra ciudad y sus símbolos

l gobierno local de San Salvador tiene diferentes compromisos con la ciudadanía capitalina y uno de ellos es construir espacios de sana convivencia, donde la familia pueda disfrutar de momentos agradables.

Es por eso, que la institución ha realizado una fuerte inversión destinada a la recuperación de parques y plazas, con el único objetivo de sentar las bases de una mejor sociedad a partir del tiempo que disfrutan padres e hijos, jóvenes, precisamente en estos lugares al aire libre.

La mejora de parques, no es el proyecto más emblemático, dirán algunos, pero sí es una intervención urbana necesaria, que ha devuelto los espacios públicos a los capitalinos. Han permitido a la ciudad de San Salvador recobrar su buena imagen. Los capitalinos se sienten hoy en día orgullosos de su ciudad.

Esta visión nos ha llevado a solicitar a diferentes instancias el respeto a las plazas, especialmente las más emblemáticas de la ciudad, las cuales --después de años de abandono-- son un referente familiar y además son lugares que tienen un inmenso valor histórico, por lo que no podemos estar nada más que agradecidos con la mayoría de capitalinos que han comprendido esta realidad.

Sin embargo, el pasado sábado 12 de octubre una supuesta organización feminista dañó la Plaza El Salvador del Mundo, uno de los sitios más emblemáticos de nuestra capital, que esta administración se ha preocupado en colocar como un referente de ciudad, así como un espacio propicio para el encuentro y la convivencia en familia.

Como institución, no nos oponemos al derecho que los ciudadanos tienen a manifestarse; sin embargo, todavía hay sectores que trasgreden este derecho y caen en la anarquía, irrespetando a otras personas y dañando el patrimonio privado o público.

Un triste ejemplo de esta realidad es la acción realizada por estas organizaciones feministas, que protestaban por el retiro de una valla, decisión que en ningún momento recayó en la Alcaldía Municipal de San Salvador; sin embargo, mi persona, como figura principal de la institución, fue blanco de los ataques de los manifestantes.

A pesar de no contar con permiso para el uso de la plaza, los manifestantes no solamente se instalaron ahí, además procedieron a hacer pintas en el Salvador del Mundo y el Monumento a la Constitución, dañando esos bienes públicos.

Más allá de la condena moral al dañar un patrimonio, los miembros de estas supuestas organizaciones, amparados en el anonimato, violan nuestra Ordenanza de Convivencia, que considera una infracción muy grave el daño a los bienes inmuebles culturales municipales.

Si bien es cierto estas acciones al margen de la ley nos entristecen, también tenemos alegrías y personal satisfacción cuando recibimos, a través de nuestro Distrito 3, peticiones de diferentes centros educativos, que se toman sus fotos de graduación, o bien de organizaciones que hacen uso de la plaza para realizar acciones que envían mensajes positivos a la ciudadanía, o empresas que piden el espacio para utilizarlo en diferentes actos.

Ese era uno de los objetivos que nosotros buscábamos al remodelar y devolver la plaza a los capitalinos, y más allá de estas acciones creo que es prudente destacar la intensa actividad cultural que se desarrolla al pie de la imagen del Salvador del Mundo, especialmente en períodos festivos.

Las plazas son de los ciudadanos en general, muchos lo han comprendido y por eso es que, como administración, estamos convencidos que vamos en el camino que la ciudad dé un salto de calidad y se convierta en la mejor ciudad de Centroamérica; pero, esa mejora será posible en el menor tiempo si todos, ciudadanos, organizaciones no gubernamentales, empresas, partidos políticos, comenzamos a respetar San Salvador y transmitimos a nuestros hijos ese respeto y cariño por nuestra capital.

Le reitero a los capitalinos que espacios de gran importancia para la ciudad, y muchas veces, considerados lugares emblemáticos para todo el país, son patrimonio de todos, forman parte de nuestro acervo cultural, social y cívico. Todos estamos llamados a cuidarlos y a proteger que sean usados como punto de encuentro y que no sean convertidos en muros de ataques amparados en el grosero anonimato.

San Salvador es de todos los salvadoreños. No se puede entender la historia de nuestro país sin el valioso aporte de la capital. Sintámonos orgullosos de lo que somos y de lo que representamos.

*Alcaldesa Municipal de San Salvador