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Salvador Sánchez Cerén

Me parece muy coherente la posición de ARENA y sobre todo de Norman Quijano de aceptar, a pesar de todos los vicios y las dudas sobre el proceso, el veredicto de las instituciones del país. De manera pues que el próximo presidente será sin apelación el profesor Salvador Sánchez Cerén. En mi columna anterior informé sobre algunos rasgos de quien regirá los destinos del país, por los próximos cinco años.

Estoy tratando de ser lo más objetivo posible en la descripción del próximo presidente con base en mi propia experiencia, a sus discursos y su libro. El propósito de estos dos artículos, éste es el último, es proporcionar algunos insumos a mis lectores a fin de que se formen también su propia opinión.

Recuerdo claramente la mañana de octubre de 1983, cuando lo conocí. Había en el campamento del puesto de mando del ERP mucha expectación por conocer a los máximos comandantes de las organizaciones que formaban el FMLN. El único que no llegó de los cinco máximos jefes fue Eduardo Sancho, conocido entonces como Fermán Cienfuegos, de la Resistencia Nacional.

Joaquín Villalobos dispuso colocar al comandante Leonel González y todos sus acompañantes lo más cercanos posible a su propio puesto de mando. Estaba convencido de que fortalecer la relación entre las FPL y el ERP era de alta prioridad estratégica.

De manera que sólo había que caminar unos minutos para llegar desde el campamento de Radio Venceremos al de las FPL. Yo comencé a llegar con mucha frecuencia a ese campamento porque me hice amigo de una integrante del equipo de comunicaciones de Leonel. Una extraordinaria muchacha de San Salvador que murió pocos años después en Chalatenango.

Esa mañana de octubre, en un lugar llamado El Pedrero, al pie del cerro Torola, el comandante Leonel González me pareció más bien un hombre sencillo, de pocas palabras, pero nada arrogante para el cargo de máximo comandante de las FPL, que junto al ERP eran las dos organizaciones guerrilleras más importantes. Me pareció, como ya dije, una persona metódica, ordenada, austera, sobria y perspicaz.

La opinión no me cambió cuando lo vi en otras ocasiones, en otra reunión de la comandancia del FMLN en Morazán en 1985; en México durante las negociaciones finales para el acuerdo de paz y cuando lo entrevisté para la radio acá en San Salvador. El episodio más oscuro en el que se vio involucrado fue el asesinato de decenas de miembros de las FPL acusados de colaborar con el enemigo y el cual llevó a cabo el comandante Mayo Sibrián, quien poco después también fuera "ajusticiado".

La ejecución de esos combatientes acusados de infiltrados es una decisión que tomó la dirección de las FPL en pleno. Con esto no estoy lavando la cara del futuro presidente, sino simplemente afirmando que no se trata de un asesino patológico cuyo máximo placer es andar matando gente. Estamos hablando de un ex jefe militar que participó en una de las más violentas guerras en nuestro Continente.

Por lo que lo conozco, creo que Salvador Sánchez Cerén no será un presidente que se pondrá a insultar a sus opositores semana a semana. Tampoco será un díscolo que dilapidará nuestros impuestos en licores, carros de lujo y mujeres. Ciertamente el poder puede tentar al más firme, pero espero no sea este el caso.

Esa es la parte buena. Lo que me preocupa es que también sé que es un marxista convencido. Un hombre que hace poco afirmó a voz en cuello que Chávez y el modelo venezolano son el faro que lo ilumina. Eso sí es preocupante. Preocupa también que hable de un modelo propio sin dar mayores detalles sobre qué es eso. Puede resultar cualquier cosa.

Aflige que el FMLN es una organización que independientemente del modelo que por ideología o pragmatismo aplique, intentará seguramente cooptar todas las instituciones a fin de aferrarse todo el tiempo que pueda al poder político. Pocas son las luces y muchas las sombras. Por todo lo anterior es de suma importancia el tipo de oposición que hará ARENA y el resto de ciudadanos que creemos en la democracia liberal. Pero de eso hablaremos en otra columna.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com