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Salvador Sánchez Cerén

Después de muchas vueltas y revueltas la izquierda pura y dura llegó al Poder Ejecutivo. La que ganó por menos de medio punto, tras un proceso muy pero muy cuestionado, no fue la izquierda de los ya fallecidos Guillermo Ungo y Héctor Oquelí Colindres. Ni siquiera la de Joaquín Villalobos y Eduardo Sancho. Tampoco la de Mauricio Funes y sus amigos (aunque dudo que a esto último se le pueda llamar izquierda).

Llega al poder la izquierda del que un día se llamó Partido Comunista Salvadoreño y el ala más radical de las antiguas Fuerzas Populares de Liberación. Ya se verá en el camino el papel y la verdadera influencia que tendrá Óscar Ortiz, quien tiene fama de ser un hombre realista y poco dado a los dogmas.

Pero ¿quién verdaderamente es Salvador Sánchez Cerén? Durante la guerra fue conocido como el comandante Leonel González. Era un antiguo maestro rural. En los años sesenta se afilió a ANDES 21 de junio, la poderosa gremial magisterial, que cuando era conducida por Mélida Anaya Montes, asesinada en Managua en 1983, casi tumba al gobierno de Fidel Sánchez Hernández, durante las jornadas huelguísticas de 1970.

Durante 1969 el Partido Comunista sufrió una importante escisión. Cansado de los métodos burocráticos y del inmovilismo del aparato partidario dirigido por Schafik Handal , un grupo de militantes liderados por el líder obrero Salvador Cayetano Carpio decidió separarse y pasar a la lucha armada inspirados en la brava gesta de los comunistas vietnamitas, que uno tras otro fueron derrotando a enemigos con mucha superioridad en todo sentido.

En 1970 Carpio, Dimas Alas y otros cuadros marxistas, que habían roto de manera amarga con Schafik Handal fundaron las Fuerzas Populares de Liberación, FPL. Esta organización adoptó, más bien calcó, el método de lucha revolucionaria impulsado por el Viet Cong y concebido años antes por el líder comunista chino Mao Tse Tung: la Guerra Popular Prolongada.

Una de los grandes aciertos de Carpio y su grupo, sobre todo de un jovencísimo Felipe Peña Mendoza, fue la creación del Bloque Popular Revolucionario, BPR, un frente abierto que agrupó a decenas de organizaciones gremiales, sindicales, profesionales y estudiantiles. Dentro de estas quizá la más fuerte era precisamente ANDES, de la cual Sánchez Cerén era un dirigente. Disciplinado, esquemático y metódico, el profesor pasó a la clandestinidad. Es decir a la guerrilla.

Para cuando la guerra abierta comenzó, Salvador Sánchez Cerén, con el seudónimo de Leonel González, ya era uno de los miembros de la máxima dirigencia de las FPL, cuya única diferencia con el Partido Comunista, sólo era en cuanto a los métodos de lucha. Al final también los comunistas se sumaron a la lucha armada y junto a las otras tres organizaciones guerrilleras formaron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en octubre de 1980.

En 1983, producto de amargas disputas dentro de las FPL, entre otras cosas, por las diferencias en cuanto a las políticas de alianzas con otros sectores, el concepto de las negociaciones con el enemigo y la forma que adquiriría un futuro gobierno revolucionario, la segunda al mando dentro de la organización, Mélida Anaya Montes, fue salvajemente asesinada en Managua en abril de 1983. Pocas semanas después, el primer jefe de la organización, Carpio, acusado del crimen, se mató.

En octubre de ese año, conocí en persona a Salvador Sánchez Cerén. Ya para ese momento, contra todos los pronósticos había sido el elegido para convertirse en el jefe máximo de las FPL. Luego de la muerte de Carpio, nadie lo mencionaba como su sucesor. Sin embargo por su estilo silencioso, metódico y poco conflictivo entre otras características, resultó ser el designado. Villalobos solía decir que mucho tuvo qué ver Fidel Castro en esa "elección".

En la reunión de la comandancia general del FMLN en Morazán, Villalobos trató de armar un eje ERP-FMLN para lograr una hegemonía político militar dentro del FMLN. Sin embargo las FPL y sobre todo Sánchez Cerén expresaron con claridad sus dudas ideológicas sobre la verdadera ideología del ERP. No creían que esta organización fuera totalmente marxista leninista. De hecho el ERP había sido siempre acusado en el pasado reciente de ser un grupo de aventureros, putchistas y militaristas. (Continuará).

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com