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El Salvador: un país sin plan de gobierno

Un plan de gobierno es la herramienta de gestión que describe las políticas públicas, estrategias y acciones, que un gobierno debe impulsar para elevar la productividad del país y el desarrollo humano.

Este plan es la hoja de ruta que el gobernante debe seguir para cumplir sus ofertas electorales, permite predecir el rumbo de la gestión estatal e imprime confianza en el sector productivo.

El tiempo no es excusa, otros gobiernos que tomaron posesión en junio y julio este año, como en Honduras, Panamá, Costa Rica y Chile ya presentaron a sus ciudadanos los planes de gobierno que habrán de guiar los destinos de sus naciones.

Este plan debe considerar por lo menos cinco aspectos básicos que son: 1) Educación, 2) Crecimiento económico y desarrollo humano, 3) Seguridad ciudadana y paz social, 4) Salud y 5) Fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

1) Es necesario aumentar la cobertura, calidad y pertinencia de la educación, preparando a los niños y jóvenes no solo para adquirir conocimientos, sino para formar competencias que les permitan interactuar con éxito en un mundo globalizado y cambiante. Trabajar en la formación de valores, fomento de la cultura y la práctica de deportes.

2) Crecimiento económico y desarrollo humano. Sin inversión no hay empleos, por eso necesitamos fortalecer el mercado, poniendo énfasis en el respeto a la protección del consumidor, la libre competencia y un régimen jurídico que garantice seguridad, celeridad y predictibilidad en los negocios. Estas apuestas permitirán que haya empleo digno, salarios y prestaciones laborales que mejoren la calidad de vida del trabajador y su familia.

Por otra parte, el documento debe aclarar qué políticas públicas impulsará para reactivar los sectores productivos, como: El comercio, el agro, sector servicios, la industria, la pequeña y mediana empresa, las exportaciones, entre otros.

3) Seguridad ciudadana y paz social. Para pacificar el país se necesitan acciones estratégicas, tales como mantener control de la autoridad en los territorios, invertir y capacitar en la investigación científica del delito, programas de atención integral a las víctimas, fortalecer las instituciones que intervienen en la investigación, control y juzgamiento del crimen, y centralizar los esfuerzos y recursos en la prevención del delito.

4) Salud pública y acceso a servicios básicos. Los planes que hasta ahora ha impulsado el gobierno están desfinanciados, desarticulados y de escasa cobertura, por lo tanto, la apuesta debe ser: Impulsar programas multisectoriales para promover la seguridad alimentaria y nutricional con énfasis en mujeres en edad fértil, mujeres embarazadas y la niñez, inversión en infraestructura hospitalaria, abastecimiento de medicamentos y atención en medicina preventiva.

5) Institucionalidad democrática. Significa el respeto a la independencia de poderes, a las decisiones y resoluciones de los demás órganos de Estado, vigencia de las libertades fundamentales de la persona, y sobre todo, dar fiel cumplimiento al postulado constitucional que dice: "Los funcionarios del gobierno son delegados del pueblo y no tienen más facultades que las que expresamente les da la ley".

El plan de gobierno además debe especificar: a) El financiamiento que se destinará para el cumplimiento de las políticas públicas; b) Las fuentes de ese financiamiento, y c) La descripción de objetivos y metas a cumplir con sus respectivos indicadores de medición de impacto.

El país navega como barco a la deriva, no hay capitán ni experticia en la tripulación, sin cartas de navegación, y en medio de una tormenta… aún así continúa tocando la orquesta.