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El Salvador necesita acuerdos de país

Muchos ciudadanos nos dedicamos a hacer patria saliendo a trabajar todos los días, pagando impuestos y aportando desde los sectores en los que nos desenvolvemos. Es hora que todos los políticos también hagan lo mismo; es necesario que dejen a un

El año 2015 se consagrará como uno de los más violentos en la historia de El Salvador. Con homicidios de policías, niños, adultos, jóvenes estudiantes y trabajadores, masacres, desapariciones, balaceras, paro de transporte público, entre otras situaciones estresantes, en las calles se respira miedo y desesperanza. Es en estos momentos cuando más necesitamos un liderazgo que al menos tenga un plan estructurado sobre cómo bajar los índices de violencia y devolver la tranquilidad a todos los ciudadanos. Sin embargo, aparentemente ese liderazgo no lo tenemos (o no se deja ver), ni en Gobierno y tampoco en la oposición. 

El tema de la violencia se ha salido de las manos de las autoridades de seguridad pública y aparte de la retórica en la que prometen solucionar el problema a la brevedad posible, en dicho gabinete no se vislumbra una organización capaz de lograr la paz y tranquilidad en el corto plazo. Por otra parte, varios miembros de la oposición han lanzado duras críticas sobre los escenarios antes descritos, pero dichos reproches no se han traducido en ideas que apoyen al Gobierno a salir de esta crisis  que es de todos. Ser oposición no solo significa ir en contra de la postura de quienes están en el poder, sino también es proponer soluciones que ayuden a sacar adelante al país. La madurez de ambos sectores significaría que estén dispuestos a  aceptar las críticas, canalizarlas constructivamente y lograr acuerdos en favor de la ciudadanía.

En un país cayéndose en pedazos resulta inaudito que el Gobierno y la oposición se dediquen únicamente a defender sus filas partidarias, intereses políticos particulares y tirarse las culpas de la situación, sin que nadie (a excepción del diputado Wright Sol, quien estableció su postura sobre la situación actual a través de un video difundido en redes sociales y con el que muchos nos identificamos a pesar de no votar por él en las pasadas elecciones) sea capaz de extender puentes a la conciliación y construcción de planes que nos saquen de la crisis. El Gobierno y la oposición deben entender que la pérdida de una sola vida humana es motivo de alarma y no podemos seguir deshumanizándonos al nivel de que la cantidad de muertos ya no nos sorprenda y lo consideremos “habitual”. 

Los acuerdos deben estructurarse inmediatamente, ya que el tema de seguridad así lo demanda; sin embargo, estos deben construirse en todos los ámbitos. Hace más de 35 días que la Asamblea Legislativa tiene pendiente la elección de 5 magistrados para la Corte Suprema de Justicia, donde los únicos motivos que deben guiar la elección son la honradez y competencia notoria del listado de candidatos. Por otra parte, antes de diciembre de 2015 debe existir un acuerdo para nombrar al nuevo Fiscal General de la República, funcionario trascendental en la lucha contra la delincuencia y corrupción que sufre nuestro país. Además, esta legislatura también debe elegir Procurador General de la República, Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y miembros del Consejo Nacional de la Judicatura. 

También es necesario que los ciudadanos seamos parte de un acuerdo de país. No es posible que la polarización ideológica nos divida en momentos en que todos deberíamos aportar ideas para sacar adelante a El Salvador. Como ciudadanía vamos a madurar cuando se deje a un lado el fanatismo político partidario y seamos capaces de criticar y condenar las prácticas erróneas sin importar de donde vengan; además, estas críticas deben asumirse, por lo que los funcionarios deben dejar a un lado el egocentrismo que impide reconocer un error y enmendarlo.
 
Muchos ciudadanos nos dedicamos a hacer patria saliendo a trabajar todos los días, pagando impuestos y aportando desde los sectores en los que nos desenvolvemos. Es hora que todos los políticos también hagan lo mismo; es necesario que dejen a un lado los prejuicios partidarios y los intereses particulares, buscando consensos que beneficien a la ciudadanía, para así disminuir la desesperanza que invade a los salvadoreños. Somos muchos los ciudadanos que queremos creer que esa madurez en la clase política es posible y que un mejor El Salvador también lo es. 
 

*Colaboradora de El Diario de Hoy.