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El Salvador y México: un reencuentro

Llegué por primera vez, en 1981, a este bello país para laborar en la Embajada de México y guardo en mi memoria ese año tan convulso y conflictivo para El Salvador, como uno lleno de experiencias que me reveló el carácter de su población: trabajadora, nacionalista, orgullosa, dispuesta a construirse un mejor futuro. Los volcanes y las playas soleadas me traían constantemente imágenes de mi querido México.

Regresé en 1994, una vez firmados los Acuerdos de Paz en Chapultepec, como parte del contingente mexicano en la Misión de la ONUSAL. Puedo decir sin temor a equivocarme que ambas experiencias me marcaron profundamente e influyeron por su trascendencia en toda mi carrera diplomática. El Salvador formaba ya parte de mi historia personal.

Ahora, como Embajador de México, retorno por tercera vez al país. Estoy conmovido al reencontrarme con viejos amigos y lugares nostálgicos. Celebro que El Salvador haya alcanzado una paz duradera, que goce del respeto internacional por su evidente progreso político y económico que a todas luces hace ver un futuro promisorio.

Mi objetivo durante esta misión es lograr que México y El Salvador se conviertan en socios y aliados estratégicos. Me guiará la agenda que se estableció durante el exitoso encuentro entre los presidentes Salvador Sánchez Cerén y Enrique Peña Nieto en octubre de 2014, ocasión que permitió reforzar nuestros tradicionales lazos de unión y entendimiento.

Esta nueva agenda servirá de marco para mi labor como Embajador. Buscaré promover acciones que redunden en beneficio de ambos países en los ámbitos del comercio, las inversiones, la cooperación en seguridad, infraestructura, energía y una visión compartida en los asuntos migratorios.

Al fortalecer la relación económica-comercial entre ambas naciones, nos proponemos incrementar el volumen del intercambio comercial y de inversiones mediante la atracción de nuevas empresas mexicanas al mercado salvadoreño con la consiguiente creación de empleos y beneficios al consumidor.

La VII Reunión de la Comisión Binacional celebrada en octubre pasado en esta ciudad, identificó una ambiciosa agenda de cooperación en materia de seguridad, migración, desarrollo social, academias diplomáticas, banca y regulación.

Tengo a la educación y a la cultura como uno de los medios principales para acercar a nuestros países pero también para establecer lazos en común mediante el intercambio de conocimientos y experiencias que enriquezcan ambos acervos culturales.

Nos corresponde atender y brindar a la comunidad mexicana residente en El Salvador servicios consulares con calidad, cercanía y oportunidad, una parte esencial del trabajo que me propongo desarrollar. La asistencia consular y nuestros buenos oficios deberán estar disponibles no sólo en situaciones de emergencia. Asimismo, nuestras tradiciones y fiestas cívicas constituirán oportunidades para reunirnos y compartir.

Representar a mi país en El Salvador es un honor y principalmente una recompensa pues mis sentimientos y pasión por esta tierra me han acompañado en mi periplo como diplomático por muchos años. Servir para que la relación de nuestros dos países alcance una nueva dimensión de entendimientos será mi mayor propósito y ofrezco dedicar todo mi empeño a este anhelo.

*Embajador de México en El Salvador. @embamexesa @fjolavarría