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En El Salvador, los sueños también se hacen realidad

El Salvador no puede seguir perdiendo a lo más valioso que tiene: su gente. La salida más fácil pareciera buscar otro país, pero el precio que se paga es demasiado alto

Un nuevo año acaba de iniciar y me parece que es el momento indicado para dejar atrás el pesimismo y recibir al 2016 con una actitud positiva y optimista. Estoy más que seguro de que la mayoría tenemos al menos una meta que quisiéramos alcanzar este año. Pues hay que ir tras ella y trabajar duro para conseguirla.  Pero luchemos para conseguir lo que queremos aquí, en nuestro país.
 
A finales del año pasado se publicó una encuesta en la que el 79% de los entrevistados dijo que dejaría el país si tuviera la oportunidad de hacerlo. Pareciera que hemos perdido la esperanza, parece que la gran mayoría no cree que es posible salir adelante aquí. Yo lo he dicho antes y sigo creyendo en que el “sueño americano” se puede vivir en El Salvador, siempre y cuando seamos constantes y trabajemos para conseguir lo que queremos.
 
Generalmente, la gente cree que quienes se van del país han logrado salir adelante por el hecho de estar fuera de El Salvador. Pero también es cierto que les ha tocado trabajar tres veces más o que han hecho trabajos que nunca hubieran hecho aquí. No repliquemos el irnos del país, mejor repliquemos el trabajo duro, el ser perseverantes para alcanzar nuestro sueños. 

El año pasado, yo pude hacer realidad uno de los míos. En los primeros días de enero de 2015 inauguramos Point, un centro de negocios para emprendedores. Este proyecto en realidad comenzó porque Uassist.ME, la empresa que fundamos con mi socio, había crecido y necesitábamos un espacio más grande. En el camino nos dimos cuenta de que la inversión en Point era demasiado grande para Uassist.ME, así que decidimos construir ahí también oficinas para emprendedores.
 
¿Por qué veo esto como haber cumplido un sueño? Porque quiero que en mi país haya cada vez más emprendedores. Y con Point buscaba crear una especie de comunidad y que todas estas personas con ideas y sueños innovadores pudieran crear una especie de comunidad y hacer sinergias entre ellos. Y eso es precisamente lo que he visto durante este primer año. 

En 2015 se hizo realidad mi sueño y pude ver también cómo el sueño de otros se ha hecho realidad, sin necesidad de irse del país. Point fue una inversión grande, pero que nació de la necesidad que teníamos con Uassist.ME, una empresa que iniciamos con un equipo de ocho personas y en la que mi aporte como inversionista fue lo que obtuve de vender un carro viejo que tenía.
 
El Salvador no puede seguir perdiendo a lo más valioso que tiene: su gente. La salida más fácil pareciera buscar otro país, pero el precio que se paga es demasiado alto. Las familias quedan desintegradas y los niños Ôestán más expuestos a la violencia. Yo sigo creyendo que aquí los sueños se pueden hacer realidad.
 
Lo peor que podemos hacer como salvadoreños es sentirnos derrotados y pensar que esto nunca va a cambiar. No podemos tampoco esperar que los políticos resuelvan la situación en la que estamos, a menos que nos unamos y comencemos a exigirles. Pero lo mejor que podemos hacer es cambiar nosotros mismos, dejar el pesimismo atrás y trabajar por lo que queremos.  Los sueños se pueden hacer realidad en El Salvador. Solo hay que saber buscar las oportunidades y saber aprovecharlas.  Trabajemos para que 2016 sea el año de los salvadoreños, el año en el que más sueños se hagan realidad. 

 
*Emprendedor salvadoreño
@aatanacio